Soy Asperger

Soy Asperger

DR. ARMANDO HERNÁNDEZ CRUZ

El Síndrome de Asperger (SA) no es una enfermedad, es una condición neurobiológica; esto es, las personas con Asperger tenemos una manera diferente de percibir y procesar la información del mundo que los rodea, pues se trata de una condición catalogada dentro de los trastornos el Espectro Autista.

Esta condición neurobiológica se manifiesta en cada individuo de manera muy distinta.

El Síndrome de Asperger es frecuentemente mal interpretado y frecuentemente mal diagnosticado.

Es común que lleguen a la adultez con una serie de diagnósticos previos, pero que ninguno de ellos explique por qué a la persona le pasa lo que le pasa.

Ser Asperger es una condición de ser, sentir y ver de diferente manera el mundo que te rodea, no es un problema, no es una enfermedad, por ello, es de suma importancia no solo la inclusión social, laboral y educativa, sino que esta sea basada en una filosofía y un sistema amigable que permita adaptar en las instituciones, políticas incluyentes.

Por ejemplo, en el trabajo, las personas con alguna Condición del Espectro Autista no siempre tienen la oportunidad de participar activamente y en condiciones de igualdad, debido a la discriminación que sufren por su condición.

Igualmente, la inclusión social, sin discriminación se lograría en el momento en que la sociedad reconociera las diferencias y dieran la oportunidad de compartir espacios, valorando la diversidad en aspectos sociales y culturales.

Lo anterior, viene de la mano con uno de los logros más significativos de la Revolución Francesa de 1789, esto es, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que en su artículo primero señaló: “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común”.

Como observamos, para este movimiento social, la igualdad fue uno de los derechos más importantes y es entendible si lo contextualizamos a la Francia de finales del siglo XVIII donde las clases dominantes de la monarquía y el clero mantenían privilegios desproporcionados en relación con el Tercer Estado. Lo que se pretendía era “igualar” a todas las clases sociales eliminando los privilegios de unos pocos. La pretensión liberal y burguesa fue la consolidación de una igualdad ante la ley.

Sin embargo, en nuestros días el paradigma no es la igualdad ante la ley, que ya se tiene y se debe consolidar, sino, más bien, es el de transitar hacia el paradigma de la inclusión social, donde el valor de las diferencias y la sana convivencia en la diversidad sean premisas fundamentales.

Evidentemente el Asperger constituye una barrera para la interacción social. Si se reconoce esta condición como una discapacidad social, se pueden aplicar “ajustes razonables” en favor de las personas con esta condición.

Cuando se piensa en el Síndrome de Asperger, se piensa en niños; sin embargo, ellos se convertirán en adultos y debe haber políticas públicas de inclusión y visibilización.



LO ÚLTIMO



+ -