SPQM
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miércoles 09 de Enero de 2019


La palabra senado proviene del latín senex, que significa viejo. Fueron esos magistrados y miembros de la nobleza entrados en años, quienes integraron en un principio esa formidable institución romana. Y desde luego que a lo largo de la historia del imperio hubo de todo en aquel recinto. Desde grandes hombres como Marco Tulio Cicerón, como indeseables que no merecían estar ahí. La mayoría de estos últimos lograron un escaño gracias al apoyo del tirano en turno; quien usualmente pretendía erosionar esa fuerza que le suponía un contrapeso.

Tiberio, Calígula, Nerón, Cómodo y otros por el estilo, tuvieron relaciones tirantes con el Senado; y no pocos de sus miembros sufrieron persecución y muerte. Pero su grandeza sigue siendo patente hoy en día; en cualquier rincón de la ciudad eterna se pueden encontrara letreros antiquísimos, tallados en mármol o en piedra, que ponen la siglas: SPQR (Senatus Populus Que Romanus).

En el caso de nuestra máxima tribuna, también por ahí han transitado personajes de primer nivel que han contribuido mucho a la nación. Políticos de altos vuelos, experimentados y sobre todo conocedores de los problemas que aquejan a la nación. Pero desde mi óptica, en el momento en que se aprobaron las reformas constitucionales de 1993 y de 1996, las cuales establecieron que hubieran cuatro senadores por estado (¡128 miembros!), se provocó que se devaluara la figura de esos importantes representantes y hombres de leyes.

Así las cosas, hoy tenemos a Napito, Nestora, Félix Salgado Macedonio y otros personajes de ese calibre; así como antes de la supuesta transformación tuvimos también a Romero Deschamps. Pero bueno, no por algunas malas semillas se tiene que echar a perder toda la cosecha. Aunque me parece impostergable reducir el número de escaños para regresarle la seriedad y la eficiencia a ese importante cuerpo legislativo.

Y a propósito de su funcionamiento, no puedo dejar de saludar la llegada de Mauricio Farah como secretario de Servicios Administrativos. Esa posición que, con toda discreción, se encarga de proveer lo necesario para que quienes tienen la función sustantiva de legislar, lo hagan de manera adecuada. Tras bambalinas y con la experiencia que le dio esa misma responsabilidad en la Cámara de Diputados, Farah vigila desde hace unas semanas que todo funcione correctamente en esa enorme institución.

Es un hombre singular, porque además de haber demostrado ser un magnifico administrador público, escribe y publica lo que piensa. Un día quizás lo veamos legislando, pero entre tanto es un hecho que los senadores pueden estar concentrados en su tarea, mientras Farah les brinda los insumos necesarios con trasparencia y eficiencia.

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