Su destino ya estaba decidido

Su destino ya estaba decidido

La foto que hoy les presento es la portada del libro Huellas de una Presencia del fotógrafo mexicano Rogelio Cuellar en 1982, justo el año que nací.

▶ Esta imagen sobria, en un blanco y negro que tiende más al gris, traslada la mirada a muchos años atrás cuando el diseño de los edificios era así de plano, con las ventanas olvidadas por la ausencia de vida en su interior y un letrero de FOTOS que también nos hace recrear un paisaje es imposible encontrarlo hoy en día.

Las fotografías que toma Rogelio, son una invitación constante a montarnos en su mirar y recrear ese momento cuando pasó por esa calle en el Centro Histórico y con su cámara análoga decidió encuadrarla de forma vertical y dejar abierta a la imaginación si la ventana de arriba está igual de rota o no.

Así como escribe Esther Seligson, escritora y poeta mexicana en el texto de presentación de su libro Huellas de una Presencia.

El Centro Histórico es y ha sido siempre un universo por descubrir, desde sus inicios a los 18 años recorría sus calles fotografiando los paisajes visuales que aparecían ante él. Esa magia urbana que tiene la Ciudad de México, antes el Distrito Federal.

Veo esta foto mientras lo escucho contándome que fue una de sus primeras imágenes, a penas al inicio de su carrera, y de pronto parece que mis oídos no lo escuchan porque comienzo a imaginarme a un joven entusiasta caminando junto con su cámara y en su mochila un montón de rollos para no dejar de capturar nada.

Y no solo eso, sino que esta foto, quizá de la manera más inocente, marcaría la pauta de lo que sería su vida: un importante fotógrafo reconocido a nivel nacional e internacional.

Ese letrero de FOTOS, con la F chueca como si fuera la única del grupo que quiso posarle.

Su trabajo siempre es en blanco y negro, a veces creo que él ve el mundo en esa dualidad de luz y sombra. Porque elegir fotografiar en la ausencia de color, tiene su nivel de complejidad.

Cuando tomamos en color, muchas veces la intensidad de estos nos ayudan en la composición y su fuerza, pero en blanco y negro quien lleva la batuta es la luz.

▶ La luz natural como materia prima en el trabajo de Cuellar, en los retratos a los intelectuales, en los desnudos, en los paisajes, en las fachadas, en todo lo que ve.

Para él la luz está con constante movimiento y es lo que primero que le atrae a la hora de fotografiar.

Hay muchos profesionales de la lente que primero buscan elementos que ayuden a su foto a crear un contexto; hay quienes buscan los rostros y después verifican la luz y el color, pero él primero ve la luz y después compone partiendo de ella.

“Primero me encandilo como las mariposas y después fotografío”, dice entre risas.

El día de hoy inaugura una exposición en el Centro de Arte Contemporáneo Saúl Serrano, en Polanco, presentando “Paisaje urbano y rural desnudo” donde veremos sus retratos favoritos de desnudos femeninos.

Siendo el cuerpo de ellas un universo lleno de paisajes por descubrir, su trabajo fotográfico que juega con las cordilleras, con las suavidades de las dunas, playas y campos abiertos que encuentra en el cuerpo de la mujer.

Paisajes físicos cargados de erotismo, de remansos visuales que refuerza la voluptuosidad y sensualidad de las curvas femeninas.

Rogelio tiene un estilo fotográfico que representa lo que ve, no le gusta producir, le gusta capturar lo que tal cual ve.Respetando siempre el decálogo del fotoperiodismo, usando sus imágenes para comunicar, transmitir y por supuesto de informar.

Esas fotografías podemos encontrarlas en sus libros El rostro de las letras, en donde aparecen retratados comunicadores, artistas, poetas, fotógrafos, investigadores, periodistas e intelectuales más reconocidos de estos tiempos.

Los invito hoy a las 19:00 horas al Centro Arte Contemporáneo Saúl Serrano (Aristóteles 232) a ser testigos de la memoria visual de Cuellar y de comprar alguna de su obra, ya que todo lo que allí presente estará a la venta hasta enero del próximo 2019.



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