Tensiones en el G20

Tensiones en el G20

La Organización Mundial del Comercio, OMC, establecida el primero de enero de 1995 en Ginebra, Suiza, es la única entidad internacional con la encomienda de gestionar las reglas de comercio entre naciones. Su objetivo es asegurar que los flujos de comercio se den de forma eficiente, predecible y lo más libre posible; los acuerdos firmados en la OMC incluyen bienes, servicios y propiedad intelectual e incluyen las promesas individuales de los países para bajar los aranceles y otras barreras comerciales así como los procedimientos para solucionar disputas.

La declaratoria de la evidente falla de la OMC de cumplir con sus objetivos quedó clara la semana pasada en la reunión del G20 en Buenos Aires, Argentina; los líderes de los 20 naciones dijeron en una declaración conjunta que el sistema de comercio multilateral a contribuido al crecimiento, desarrollo e innovación pero que había espacio para mejorar; por primera vez se dieron críticas directas al desempeño de la OMC.

Funciones de la OMC como la implementación y monitoreo de acuerdos comerciales donde se requiere que los gobiernos sean transparentes con sus políticas de intercambio, escrutinio en la revisión de la adecuada implementación de las políticas y prácticas junto con los procedimientos para la resolución de disputas quedaron prácticamente anuladas ante los estragos que en el último año ha dejado la guerra comercial que Estados Unidos ha impuesto a China, la Unión Europea, Canadá, México.

Roberto Azevedo, director de la OMC, comentó en la reunión del G20 que la cumbre “fue un momento muy importante para afrontar los retos del comercio global. Ha habido un llamado de mejora de la OMC para asegurar que pueda seguir jugando un rol esencial en apoyo a las economías”. El ánimo de la declaratoria conjunta pareciera más un deseo envuelto en palabras políticamente correctas para no agravar más la situación actual que un verdadero compromiso para avanzar en la resolución de los conflictos.

Al analizar la serie de eventos pasados sobre la actual guerra comercial se observan signos de una economía global menos unida, menos sincronizada, sin pistas que indiquen que se llegarán a acuerdos reales ganar-ganar. Al contrario, la situación delata un porvenir incierto. China y Estados Unidos no han logrado ponerse de acuerdo.

Para México es probable que vengan épocas de alta volatilidad; por un lado, mientras el nuevo gobierno se asienta y se conozca realmente la postura real que tendrá sobre aspectos de libre comercio; de forma simbólica durante el G20 se firmó el TLCAN 2.0 bautizado de forma extraoficial como USMCA; los demócratas quienes toman el control del congreso de Estados Unidos a partir de enero y quienes nunca fueron ni han sido afectos al TLCAN ponen en peligro la implementación del nuevo tratado; ni Justin Trudeau ni Enrique Peña Nieto lograron que Trump quitara los aranceles del aluminio. ¿Cuál es la estrategia del nuevo gobierno mexicano para abatir el evidente futuro incierto?..



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