Teocracia

Teocracia
Soy un hombre afortunado. Una amiga, la reportera de economía más famosa del país, me pidió que la acompañara al Zócalo para la fiesta popular, la consagración, el rito de paso entre la grey: la unción, pues, de ese líder entre líderes que es el Presidente López Obrador.

Como mi amiga es una mujer de enormes influencias, logré ver ese momento histórico, o no histórico: cósmico, tan cerca como es posible. Sí: sentí los humos que brotan no tanto de los sahumerios como de las almas de los pueblos originarios, a los que ningún presidente había atendido antes el día de la toma de posesión salvo Cárdenas, López Mateos, Echeverría, López Portillo, Salinas de Gortari y alguno más. Qué comunión: ahora sabemos lo que se siente que te den patria con el cobijo de un alma superior, un alma que ha levantado el vuelo por encima de nosotros, los ciudadanos de a pie.