Todo comenzó en una fiesta

Todo comenzó en una fiesta

La noche del 5 de noviembre de 2011 estuvo llena de locuras y sorpresas que, sin saber, más adelante volverían a presentarse. Ese sábado por la tarde nos reunimos varios amigos para pasar el día entre charlas y whiskies. Por la noche alguien nos retó a salir a buscar alguna boda para colarnos y divertirnos.

▶ Para nuestra suerte encontramos unos XV años en el Camino Real de Polanco. Nos propusimos entrar a una fiesta que estaba decorada como si fuera entrega de los Oscar. Vi que el nombre de la XVañera era de Sofía.

Al guardia de la entrada que me pidió mi boleto lo convencí rápidamente al decirle que era la miss de Sofía del ‘Cole’ y tenía que entrar para ver el vals a tiempo. Cosa que, sin saber, estaba por suceder.

Entramos rápido y hasta nos dieron un espacio en salas lounge de color blanco. En la entrada había visto a los medios entrevistando a La Gaviota y al candidato a la Presidencia Enrique Peña Nieto, pero no ligué una cosa con la otra, hasta que cuando corrí a la pista a ver el vals de mi supuesta alumna con su papá, quien estaba a mi lado era Angélica Rivera viendo a su hija Sofía bailando con su exmarido el Güero Castro.

Mi sorpresa era tanta que terminé platicando con ella sobre el crecimiento tan rápido de mi alumna y el enorme parecido con ella. Así como lo leen.

Fuimos amigas por unos minutos porque al abrirse la pista con Black Eyed Peas, me tomó de la mano y yo a Gustavo, mi acompañante, y fuimos a bailar con la futura pareja presidencial.

No parábamos de reír y de bailar. Nos habíamos colado en dónde nunca imaginamos.

Pasaron muchas cosas divertidas, como mi acercamiento para hacerme una foto con ellos y que después conocería personalmente siendo editora de su equipo de fotógrafos personales y luego como coordinadora de asesores de la dirección de Comunicación Social del ISSSTE.

Me tocaron editar giras internacionales como Davos, Suiza, La Habana, Cuba, Cartagena, Colombia, Lisboa, Portugal, Roma, Italia, Madrid, España, y muchas visitas a estados en el país.

Pude aprender a volverme invisible cuando me tocaba estar tan cerca a su círculo rojo. A correr con tacones y maletín en mano, a brincar como si estuviera en película de acción al coche en movimiento. A respetar a mi Presidente y a verlo también como un ser humano.

Entré como su editora en la época de los memes y tengo el gusto de decir que conmigo dejaron de haber fotos que se prestaran para burlarse de él. Cuidar el lenguaje visual político, aprender de los protocolos entre jefes de Estado que tanto me encantan y a anticiparme a los gustos del Ejecutivo federal y la primera dama.

▶ Muchas anécdotas que puedo contar con mucho orgullo de haber contribuido en la imagen de un Presidente de mi país y sobre todo fui partícipe en su imagen a nivel internacional.

La primera vez que me dirigió la palabra, no sé ni qué contesté. Su personalidad siempre me dejó muda.

La primer selfie que tengo con él, fue gracias a su iniciativa. Por movimientos del Estado Mayor, de esos que no sabes en qué momento quedarás encapsulada, el Presidente se fotografiaba con familiares de su gabinete y yo tratando de hacerme invisible viendo a la nada, escuché como si no escuchara “Una selfie, no?” Me tardé en reaccionar, pero era a mí.

No tenía permitido acercarme tanto y cuando pasó esto y en la oficina vieron mi foto, vaya lío que se armó. Hoy me sigue dando risa.

Disfruté un trabajo que duró poco debido a grillas femeninas, aprendí lo que nunca hubiera asimilado en ningún lugar sobre la imagen de un Presidente y gané buenos amigos en Los Pinos.

No saben el gusto que es trabajar por tu país, la sensación de escuchar el Himno Nacional y sentirte honrada de pertenecer a la comitiva de México en otra nación.

Años después tuve la oportunidad de volver a trabajar en el Gobierno Federal, ahora desde el sector Salud. Participé en la estrategia digital, en la gran iniciativa de Gob.MX, campañas de salud y prevención y de nuevo tuve la oportunidad de estar cerca del Presidente y su equipo.

Hoy se termina un sexenio lleno de errores y de aciertos. Para mí, un periodo de la historia de México en la que tuve la fortuna de ser parte.

Agradezco a quienes me dieron la oportunidad de estar allí y aprender tanto y por supuesto al Presidente por su amabilidad en las veces que cruzamos palabra.

Quién iba a pensar que esa fiesta era el augurio de que formaría parte de su equipo.

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