Toma de posesión: en retórica, estructura es mensaje (2)

Toma de posesión: en retórica, estructura es mensaje (2)

Avanzo sobre los lineamientos generalmente aceptados para una adecuada arquitectura del discurso político, a unos días de la toma de posesión del nuevo gobierno federal. Es decir, la estructura también será parte del mensaje.

Sexto: Las citas citables son un recurso obligatorio. Ofrecen una voz distinta a la del orador pero a la vez la refuerzan, la ponen en perspectiva o la elevan y aclaran. Informan al público sobre el tema a discusión desde otro punto de vista o desde otra época y revisten el texto de un ligero y elegante toque de erudición. Si Usted prefiere ser el creador de la cita, acérquese a la creación de metáforas (¿recuerda la expresión “cortina de hierro”?) y a la aliteración o figura que mediante la repetición de fonemas contribuye a la expresividad del texto, como las siguientes: “Oye el sórdido son de la resaca” (Góngora) o “el ala aleve su leve abanico” (Rubén Darío).

Séptimo: Al salir del evento donde se pronunció el discurso, el auditorio debe poder decirle a quién no asistió de qué habló el orador. Me refiero al tema, a la idea central, al alegato eje; a la breve expresión que encierra el mensaje nuclear del texto.

Octavo. Este lineamiento es de difícil acepción en español. En lengua inglesa es “delivery”, que bien puede traducirse como “entrega” “envío” o hasta “transmisión”. Se trata de la forma en que el orador comunica su texto; el modo de pronunciar su mensaje. ¿Qué hacer? Practicar, practicar y practicar. No subestime nunca el texto en su conjunto y ni siquiera una sola de sus palabras o los signos de puntuación. Un texto no practicado es un toro bravío.

Noveno: La regla de tres. Afirman los autores más importantes del arte del discurso que hay algo casi místico sobre el número tres. La triada es un recurso muy socorrido; es la expresión retórica de ideas emparentadas que con frecuencia inician con la misma letra, palabra o frase y casi siempre se avienen a la misma estructura gramatical.

Una buena tripleta imparte drama, interés y flujo a un buen discurso y a la vez lo hace más eficiente, memorable y asequible (¿Se fijó en las dos triadas previas?). Déjeme mostrarle algunas triadas famosas “Vine, vi, vencí” (Julio César); “No descansaremos, no titubearemos, no fallaremos” (George W. Bush, al inicio de la guerra contra el terrorismo).

Décimo. Un buen discurso no necesita ser intenso todo el trayecto que va desde su inicio hasta su cierre. Debe primero enganchar al escucha, dejarlo que se asiente y se acomode, luego ir subiendo de tono hacia el tema central y arribar a su cumbre, también conocida como peroración, perorata, en la que se hace la enumeración de las pruebas y alegatos y se trata de mover el ánimo del auditorio con más eficacia que antes.



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