Trump separa de padres migrantes a 81 niños más

Trump separa de padres migrantes a 81 niños más

Cientos de familias de migrantes que viven en Estados Unidos han sido desintegradas por las políticas de Donald Trump. El gobierno ha separado a 81 niños de sus padres en la frontera con México desde junio, a pesar de que se emitió en una orden ejecutiva de cesar la práctica y de un fallo similar emitido por un juez.

Los niños nacidos en la unión americana son responsabilidad del Estado y por ello las autoridades mantienen su potestad al separarlos en casos específicos alegando, por ejemplo, que peligra el bienestar o la salud del niño si el padre tiene antecedentes penales.

Sin embargo, los progenitores que entraron sin documentos no tienen ninguna defensa y son deportados, no así los menores, tales excepciones ya existían incluso antes de la política de “tolerancia cero” aplicada por el gobierno de Donald Trump.

El gobierno decide cuándo un caso amerita esa excepción, pero eso preocupa a los activistas a favor de la inmigración, quienes temen que muchos padres migrantes están siendo etiquetados falsamente como delincuentes.

Desde el 21 de junio —día posterior a la orden ejecutiva firmada por Trump— hasta el 4 de diciembre, 76 adultos fueron separados de sus niños, según la información. De ellos, 51 fueron procesados penalmente: 31 tenían antecedentes penales y 20 por otras razones no especificadas. Nueve fueron hospitalizados, 10 estaban vinculados con pandillas y cuatro tenían órdenes de extradición. Dos habían incurrido en infracciones migratorias y tenían pendientes órdenes de deportación.

“El bienestar de los menores de edad en nuestra custodia es la máxima prioridad”, dijo Katie Waldman, vocera del Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa las labores de inmigración.

“Como hemos dicho antes y como demuestran las cifras, las separaciones familiares son excepciones. Si bien hubo una breve alza durante el período de tolerancia cero, debido al aumento de detenciones de adultos, la cifra ha regresado a su nivel anterior”, dijo.

Durante el punto máximo de la aplicación de este decreto “Tolerancia cero” en el verano, más de dos mil 400 niños fueron separados de sus padres. La práctica desató el oprobio mundial. Grupos religiosos, políticos y humanitarios la calificaron de cruel e inhumana. Imágenes de niños llorando y de padres angustiados saturaron los titulares de diarios y las pantallas de televisión.

Un juez federal que escuchó una demanda entablada por una madre que había sido separada de su hijo prohibió que siguieran las separaciones y ordenó al gobierno reunificar a las familias.

Sin embargo, el juez, Dana Sabraw, permitió que sigan las excepciones según cada caso individual y autorizó demandas contra nuevas separaciones de niños de sus papás si el caso lo amerita.



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