El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, celebró este martes la creación de un nuevo plan que busca regularizar a más de medio millón de migrantes indocumentados, describiéndolo como una medida de "sentido común". En un evento en la Casa Blanca, al que asistieron legisladores, funcionarios y activistas a favor de los derechos de los migrantes, Biden subrayó su compromiso con una política migratoria humanitaria y justa.
"No estoy interesado en hacer de la inmigración y de la frontera un juego político", afirmó Biden durante su discurso. La nueva medida, anunciada por la Casa Blanca por la mañana, permite a los migrantes que no tienen un estatus legal en Estados Unidos y están casados con ciudadanos estadounidenses, iniciar el proceso para obtener un permiso de residencia sin tener que abandonar el país. Este nuevo alivio migratorio es uno de los más significativos desde que la administración de Barack Obama creó el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) en 2012.
El discurso de Biden se llevó a cabo en un evento para celebrar los 12 años de DACA, que ha permitido a más de 800,000 personas obtener un permiso de trabajo y estar protegidas de la deportación. Durante su intervención, Biden retomó la retórica pro-inmigrante que ha sido una piedra angular de su presidencia, aunque también defendió las recientes restricciones al asilo en la frontera con México que promulgó hace dos semanas.
El presidente se defendió de las críticas a sus políticas migratorias más estrictas desde México, provenientes de organizaciones como la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), Amnistía Internacional y del sector progresista de su propio partido. "Me rehúso a creer que para seguir (...) abrazando la migración hay que renunciar a tener una frontera segura", declaró. Biden también acusó al expresidente Donald Trump de capitalizar "miedos" para promover una retórica xenófoba, defendiendo que Estados Unidos es un "país de migrantes" y que aquellos que han contribuido al país merecen medidas que eviten la separación de las familias.
La ceremonia en la Sala Este de la Casa Blanca estuvo llena de beneficiarios del programa DACA y ciudadanos que se beneficiarán de la nueva medida. Biden estuvo acompañado por la primera dama, Jill Biden, legisladores de su partido e integrantes de su gobierno, entre ellos el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y senadores de origen latino como Veronica Escobar y Nanette Barragán. El discurso, interrumpido en varias ocasiones por aplausos, concluyó con abrazos agradecidos y lágrimas de algunos presentes.
El gobierno espera que el plan de regularización entre en vigor este verano, otorgando a los migrantes la oportunidad de dar el primer paso en el proceso para conseguir permiso de residencia en Estados Unidos, un proceso que puede prolongarse por años. Según datos del Departamento de Seguridad Nacional, los migrantes que se beneficiarán de este programa han vivido en Estados Unidos un promedio de 23 años. Para solicitar este alivio, la persona debe haberse casado con un ciudadano estadounidense antes del 17 de junio de 2024, haber vivido en el país al menos 10 años y no haber sido deportada en el pasado.