El gobierno de Estados Unidos intensificó su exigencia para que México cumpla con las obligaciones del Tratado de Aguas de 1944, tras detectar un déficit considerable en los envíos de agua acordados. Según un comunicado del Departamento de Estado de Estados Unidos, altos funcionarios de ese país se reunieron con sus contrapartes mexicanas para pedir “medidas inmediatas y concretas” que garanticen la entrega de los volúmenes previstos.
De acuerdo con el tratado, México debe suministrar aproximadamente 431.72 millones de metros cúbicos al año —equivalente a unos 350 mil acre-pies—, lo que totaliza 1.75 millones de acre-pies por ciclo quinquenal.
Pero, según Washington, existe un incumplimiento que representa casi la mitad del volumen pactado.
La presión de Estados Unidos llega en un contexto de severa sequía en el norte de México, que ha reducido los niveles de las presas compartidas del río Bravo y sus afluentes. Además, autoridades mexicanas han señalado que extender las entregas pondría en riesgo el agua dedicada al consumo humano y a la agricultura nacional.
Funcionarios estadounidenses advirtieron que, en caso de que México no presente un plan confiable para cumplir con los envíos, evaluarán “todas las opciones disponibles” para proteger los intereses de los usuarios de Texas.
En tanto, el gobierno de México enfrenta un dilema entre cumplir con sus obligaciones internacionales y garantizar el abastecimiento interno para poblaciones y productores afectados por la sequía. El desafío será clave en los próximos meses, cuando se defina si el país logra entregar los volúmenes comprometidos sin comprometer la disponibilidad doméstica.