_La organización considera que la investigación de Quinto Elemento LAB presenta una visión parcial de la actividad y señala que miles de familias, mujeres y adultos mayores dependen de esta fuente de ingresos_
La Red de Mujeres Anfitrionas (REMA) hizo un llamado a reconocer la diversidad de perfiles que participan en la actividad de renta de corta estancia en la Ciudad de México y a construir un debate basado en evidencia sobre su impacto económico y social. La organización expresó su preocupación por la narrativa generada a partir de la investigación difundida por Quinto Elemento LAB, al considerar que diversos espacios han retomado conclusiones similares sin reflejar la complejidad y diversidad del sector.
La postura de REMA surge tras la publicación de una investigación de Quinto Elemento LAB que documenta el crecimiento de las rentas de corta estancia en México, la concentración de alojamientos en manos de grandes operadores y los posibles efectos de este modelo sobre el acceso a la vivienda en distintas ciudades del país. Para la organización, estos análisis terminan agrupando bajo una misma categoría a actores con características y realidades distintas, sin reconocer las diferencias que existen entre propietarios, administradores, operadores y pequeños anfitriones.
La organización también cuestionó que algunos de los materiales difundidos utilicen como referencia principal casos como Playa del Carmen para explicar la realidad de la Ciudad de México. “Nos preguntamos legítimamente a quién le conviene esta narrativa. No es difícil notar quiénes en la industria del hospedaje tienen interés en eliminar a su competencia”, señaló la maestra Magdalena García, integrante de REMA.
Por su parte, Elsa Cordero, doctora en Urbanismo, consideró que las dinámicas inmobiliarias y turísticas de distintos destinos del país responden a contextos particulares que deben analizarse por separado. “Eso no es rigor metodológico: es un argumento construido para llegar a una conclusión previamente decidida”, afirmó.
REMA destacó que una parte importante de quienes participan en la anfitrionía son mujeres, adultos mayores, familias trabajadoras y microempresas que han encontrado en esta actividad una fuente complementaria de ingresos y una herramienta para fortalecer su patrimonio. “No somos corporaciones trasnacionales. Somos parte de una economía que ha cambiado y que no puede seguir siendo analizada con categorías del pasado”, sostuvo Aurora Acosta, integrante de la organización.
La agrupación subrayó además que la crisis de vivienda responde a múltiples factores estructurales y consideró que atribuirla únicamente a la actividad de renta de corta estancia simplifica un problema complejo. “Las ciudades tienen crisis de vivienda por décadas de abandono de la vivienda social, especulación inmobiliaria y desigualdad estructural. La evidencia internacional es clara: las regulaciones más restrictivas no han resuelto estas crisis en ninguna ciudad del mundo. En muchos casos las han profundizado”, señaló María Luisa Ruiz, integrante de REMA.
Como organización, las anfitrionas señalaron que su actividad se encuentra respaldada por derechos reconocidos en la Constitución, entre ellos la propiedad privada, la libertad de trabajo y la igualdad entre mujeres y hombres. Asimismo, destacaron que este modelo ha contribuido a ampliar las oportunidades económicas para miles de personas y a diversificar la oferta turística de la capital.
Finalmente, REMA llamó a impulsar políticas públicas construidas con base en evidencia y diálogo entre todos los actores involucrados. “El verdadero reto no es decidir quién se queda y quién desaparece. Es construir una ciudad más justa, más democrática y más inteligente. La voz de miles de mujeres no está dispuesta a ser borrada de esa conversación”, concluyó la maestra Magdalena García, líder del movimiento REMA, Todos Somos Anfitriones y Frente Unido por la Hospitalidad.