El Banco de México (BdeM) decidió mantener la tasa de interés interbancaria en 7.00 por ciento, interrumpiendo una serie de 12 recortes consecutivos. La medida fue tomada por unanimidad en la junta de gobierno y responde al actual panorama inflacionario, así como a la necesidad de evaluar los efectos de los cambios fiscales y la evolución del tipo de cambio.
En su comunicado de política monetaria, el banco central informó que los pronósticos de inflación general y subyacente se ajustaron al alza entre el primer trimestre de 2026 y el primero de 2027, debido principalmente a una trayectoria más elevada en la inflación subyacente. Ahora se prevé que la inflación general alcance la meta de 3 por ciento en el segundo trimestre de 2027, un año después de lo estimado previamente.
Entre noviembre de 2025 y la primera quincena de 2026, la inflación general pasó de 3.80 a 3.77 por ciento, mientras que la subyacente aumentó de 4.43 a 4.47 por ciento, mostrando presiones persistentes en los precios que excluyen los componentes más volátiles.
El banco central advirtió que el entorno internacional continúa marcado por tensiones comerciales y conflictos geopolíticos, lo que representa riesgos para la inflación, la actividad económica y la estabilidad de los mercados financieros. Entre los factores de riesgo al alza se encuentran la persistencia de la inflación subyacente, presiones de costos, depreciación del peso, disrupciones derivadas de conflictos y afectaciones climáticas. Por otro lado, los riesgos a la baja incluyen una menor actividad económica, un traspaso limitado de aumentos en costos y la apreciación de la moneda nacional.
El comunicado también destacó que la inflación de servicios muestra una disminución más gradual de lo previsto y que el balance de riesgos mantiene un sesgo al alza. Además, los cambios de política económica en Estados Unidos añaden incertidumbre y podrían generar presiones adicionales sobre los precios.
El Banco de México subrayó que, en adelante, evaluará posibles ajustes adicionales a la tasa de referencia, tomando en cuenta todos los determinantes de la inflación, con el objetivo de asegurar la convergencia ordenada y sostenida hacia la meta de 3 por ciento en el plazo previsto.