Con el objetivo de reconocer la riqueza lingüística del país y combatir la discriminación en el ámbito académico, la diputada María de los Ángeles Ballesteros García (Morena) propuso una reforma al artículo 14 de la Ley General de Educación Superior para permitir que las lenguas indígenas nacionales sean válidas como segunda lengua en los procesos de titulación universitaria, en condiciones de igualdad con los idiomas extranjeros.
La iniciativa, enviada a la Comisión de Educación, subraya la necesidad de garantizar el derecho de los pueblos originarios a preservar sus lenguas como parte esencial de su identidad y patrimonio cultural. Ballesteros recordó que el artículo 3° constitucional establece que la educación debe basarse en el respeto a la dignidad humana y a la igualdad sustantiva, lo que implica reconocer la diversidad lingüística como un elemento que debe ser protegido y promovido.
Actualmente, muchas instituciones de educación superior exigen el dominio de un idioma extranjero, como el inglés, para obtener el título profesional, dejando fuera las lenguas originarias a pesar de ser consideradas nacionales por la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas.
“La propuesta busca cerrar esa brecha y permitir que hablantes de lenguas indígenas puedan acreditar sus conocimientos lingüísticos con el mismo valor que una lengua extranjera”, afirmó la legisladora.
De acuerdo con cifras del INALI y el INEGI, en México existen 68 agrupaciones lingüísticas y 364 variantes dialectales, habladas por más de 7.3 millones de personas. Sin embargo, más de la mitad de estas lenguas están en peligro de desaparecer debido a factores como la migración, la discriminación y la falta de reconocimiento oficial.
Además de promover una educación más incluyente, la reforma también contribuiría a revitalizar y dar visibilidad a las lenguas indígenas, que no sólo son herramientas de comunicación, sino también guardianas de conocimientos ancestrales y visiones del mundo.
“Reconocerlas en los requisitos de titulación es un paso clave para hacer realidad la igualdad educativa y cultural que México necesita”, concluyó Ballesteros.