Gianni Infantino, presidente de la FIFA, aseguró que la organización no tiene control sobre los gobiernos ni sobre las decisiones políticas de los países anfitriones del Mundial 2026, al señalar que “no somos los reyes del mundo” en medio de las tensiones que rodean la inauguración del torneo en México.
Durante una conferencia de prensa en el Estadio Azteca, el dirigente italo-suizo pidió centrar la atención en el futbol y en la celebración del torneo, al tiempo que respondió a cuestionamientos sobre conflictos diplomáticos, restricciones migratorias y la situación de algunos participantes afectados por problemas de visado. Infantino insistió en que la FIFA no puede intervenir en decisiones soberanas de los Estados, aunque afirmó que la organización busca facilitar la participación de todos los equipos posibles.
El pronunciamiento se da en un contexto marcado por controversias relacionadas con el acceso de delegaciones y árbitros, así como protestas sociales en la Ciudad de México en el marco del arranque del Mundial, que reúne a México, Estados Unidos y Canadá como sedes.
Infantino destacó además la magnitud del evento, al subrayar su carácter global y su impacto en millones de espectadores, reiterando que el objetivo central del torneo es promover la unidad a través del deporte, pese a las tensiones externas que lo rodean.