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Loncheras saludables: cómo convertir el lunch escolar en una oportunidad para comer mejor

Loncheras saludables: cómo convertir el lunch escolar en una oportunidad para comer mejor

Tendencias martes 08 de septiembre de 2026 -

Jaime Arturo Ruiz | @jaimeruizmx
jaime@primermovimiento.com

- Variedad, hidratación y practicidad son algunas de las claves para preparar refrigerios que acompañen la alimentación de niñas y niños durante el regreso a clases.

Con el regreso a clases vuelve también uno de los retos cotidianos para las familias: preparar una lonchera que sea práctica para la rutina, atractiva para niñas y niños y, al mismo tiempo, contribuya a una alimentación variada.

Más allá de llenar la lonchera con alimentos considerados “saludables”, especialistas señalan que el equilibrio está en la combinación y en la variedad. El lunch escolar puede convertirse en una oportunidad adicional para acercar a los pequeños a frutas, verduras, alimentos con proteína y opciones que aporten nutrimentos importantes, sin convertir la preparación en una tarea complicada.

El reto cobra especial relevancia ante los hábitos de consumo registrados entre la población infantil mexicana. De acuerdo con datos de la ENSANUT 2020-2023, sólo 45% de los escolares cumple con la recomendación de consumo de frutas, mientras que menos de 30% alcanza la recomendación de verduras y apenas 1.4% la correspondiente a leguminosas.

Estas cifras muestran que todavía existe espacio para incrementar la diversidad de alimentos presentes en la dieta cotidiana. En ese contexto, la lonchera representa uno de los momentos en los que las familias pueden experimentar con diferentes ingredientes, preparaciones, sabores y texturas.

La variedad como punto de partida

Una lonchera equilibrada no tiene que ser idéntica todos los días. Alternar ingredientes permite ampliar el repertorio de alimentos que niñas y niños conocen y consumen, además de evitar que el lunch se convierta en una rutina monótona.

“La lonchera puede ser una oportunidad para ofrecer a niñas y niños diferentes alimentos y sabores, sin que preparar el lunch se convierta en una tarea complicada. La clave está en buscar variedad, priorizar alimentos que aporten nutrimentos importantes y encontrar un equilibrio que pueda adaptarse a la rutina de cada familia”, explica María Fernanda Bores, nutrióloga de Danone México.

Una estrategia sencilla consiste en combinar alimentos de distintos grupos y procurar que frutas y verduras tengan presencia frecuente. También puede ser útil involucrar a niñas y niños en la selección de algunos ingredientes, especialmente cuando se busca que exploren nuevos sabores y texturas.



El objetivo no es que cada lonchera sea perfecta, sino construir una alimentación cotidiana más diversa.

Hidratación: el complemento indispensable

Otro elemento fundamental durante la jornada escolar es la hidratación. El agua simple debe mantenerse como la principal opción para acompañar las actividades del día y ayudar a cubrir las necesidades de líquidos de niñas y niños.

Para las familias que buscan alternativas prácticas para variar la experiencia del lunch, existen productos diseñados para el consumo infantil. Entre ellos se encuentra Bonafont Kids, sin azúcar y sin sellos de advertencia, disponible en sabores como manzana, limón y uva.

La recomendación general es priorizar el agua simple y considerar cualquier otra bebida dentro del contexto de la alimentación completa, prestando atención a su composición y a las necesidades particulares de cada niño.

Nutrición que también debe ser práctica

La realidad de las mañanas escolares exige soluciones que puedan prepararse y transportarse fácilmente. Por ello, la practicidad es otro factor que puede determinar qué tan sostenible resulta una rutina de loncheras durante todo el ciclo escolar.

Elegir alimentos que puedan consumirse con facilidad, que sean adecuados para transportarse y que aporten nutrimentos importantes puede simplificar la organización familiar.

En esta categoría se encuentra el nuevo Danonino Griego, sin sellos de advertencia y con sabor natural, que aporta proteína, calcio y vitamina D. Está disponible tanto en formato pouch como en el tradicional pote, alternativas que pueden incorporarse como complemento dentro de una lonchera variada.

También existen opciones sencillas que no requieren preparaciones elaboradas: fruta fresca de temporada, verduras previamente lavadas y cortadas, sándwiches preparados con ingredientes variados o alimentos a base de leguminosas pueden ayudar a diversificar el lunch.

Un lunch atractivo también se construye con creatividad

La presentación puede desempeñar un papel importante. Cortar algunas frutas y verduras en diferentes formas, utilizar recipientes separados o alternar colores y texturas puede hacer que alimentos poco familiares resulten más atractivos.

Asimismo, planear parte de la semana con anticipación puede reducir el tiempo destinado a preparar la lonchera cada mañana. Una buena práctica es lavar y porcionar frutas y verduras previamente, así como tener disponibles distintos ingredientes para armar combinaciones diferentes.

Dentro de esta variedad también pueden incorporarse opciones como las Gelatinas Dany, cuyo lanzamiento más reciente ofrece una versión sin sellos de advertencia. Como cualquier producto procesado, su incorporación puede considerarse dentro del conjunto de alimentos que conforman la alimentación diaria y no como sustituto de frutas, verduras u otros grupos.

La lonchera como parte de un hábito

Más que buscar un menú único o una fórmula universal, la preparación del lunch escolar puede entenderse como parte de un proceso más amplio: desarrollar hábitos alimentarios diversos que puedan mantenerse durante el ciclo escolar.

“Pequeños cambios en la manera de planear la lonchera pueden abrir nuevas oportunidades para incorporar mayor variedad a la alimentación cotidiana. Contar con información clara y opciones prácticas puede ayudar a las familias a hacer del lunch un momento más para acompañar hábitos de alimentación que puedan mantenerse a lo largo del ciclo escolar”, concluye María Fernanda Bores.

Así, una lonchera saludable no depende únicamente de un alimento específico. Se construye a partir de la variedad, la hidratación, la practicidad y, sobre todo, de una alimentación equilibrada que tome en cuenta las necesidades individuales de cada niña y niño.

El regreso a clases puede ser, entonces, el punto de partida para transformar el lunch cotidiano en un pequeño espacio de exploración gastronómica: probar nuevos sabores, descubrir ingredientes y aprender que comer bien también puede ser una experiencia disfrutable.

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JC/CR

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