México perdió su autosuficiencia en carne de res tras más de diez años de mantener una balanza comercial favorable. Las importaciones superaron por primera vez a las exportaciones, lo que marca un cambio estructural en el sector ganadero y genera preocupación en la industria alimentaria.
El déficit se explica por una combinación de factores: la reducción en la oferta nacional de ganado, el encarecimiento de insumos, la presión del tipo de cambio que favorece las compras internacionales y problemas sanitarios como la plaga del gusano barrenador. Estos elementos han debilitado la capacidad productiva del país y elevado la dependencia de proveedores externos.
De acuerdo con datos recientes, el consumo interno también se ha visto afectado. Se prevé una caída de 3.1% en la demanda de carne de res durante 2026, atribuida al aumento de costos operativos y restricciones en las importaciones. Esta tendencia refleja un impacto directo en los hogares mexicanos, que enfrentan precios más altos y menor disponibilidad del producto.