Brayan Rayo, un migrante colombiano de 26 años, falleció dentro de una celda de aislamiento en un centro de detención de ICE en Missouri tras permanecer varios días enfermo de covid-19 y sin recibir atención psicológica, según registros obtenidos por The Associated Press.
El joven había solicitado ayuda mental por ansiedad y desesperación, además de pedir insistentemente una llamada con su madre, práctica que realizaba cada noche antes de dormir. Horas después de sus peticiones, fue encontrado inconsciente en su celda; aunque paramédicos intentaron reanimarlo, murió en el hospital.
Su caso se suma a una serie de muertes bajo custodia migratoria en Estados Unidos. Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia en 2025, al menos 10 migrantes se han suicidado en centros de ICE, la cifra más alta registrada en un solo año fiscal. La mayoría de las víctimas eran hombres hispanos, incluyendo un joven mexicano de 19 años detenido por una infracción menor.
Expertos en salud pública y organizaciones de derechos humanos han señalado retrasos en la atención médica y psiquiátrica, aislamiento prolongado, barreras de idioma y falta de supervisión para personas en riesgo. Ante ello, familiares y abogados han iniciado acciones legales contra algunos centros, acusando negligencia y violaciones a derechos humanos.
ICE sostiene que las muertes en custodia son “extremadamente raras”, aunque el caso de Brayan Rayo ha encendido nuevas alertas sobre las condiciones en los centros migratorios.