Un estudio difundido por EFE reveló que México funciona como un “muro virtual” que filtra la migración hacia Estados Unidos, mientras las personas migrantes que permanecen en territorio nacional enfrentan crecientes obstáculos para integrarse.
La investigación documenta que obtener documentos básicos puede tardar meses, lo que limita el acceso a empleo, educación y servicios financieros. La activista nicaragüense Amarilis Eunice relató que tardó nueve meses en regularizar su situación, aunque reconoció que su experiencia fue menos complicada que la de otras personas que llevan más de un año en un “limbo” migratorio.
El índice Semillas en Trayectoria sitúa el nivel de integración de la población migrante en 0.6 sobre 1. Según el estudio, casi 60 % reportó discriminación al buscar empleo, 59 % en centros de salud y 4.9 % al intentar alquilar vivienda, cifra casi tres veces mayor que la de la población local.
Las personas desplazadas registran la mayor negación del derecho a la educación (4.6 %) y la percepción más alta de discriminación en este ámbito (63.9 %). Testimonios señalan que incluso quienes han obtenido becas no pueden inscribirse en programas académicos por la falta de resolución migratoria.
El informe advierte que las barreras administrativas y sociales en México dificultan la integración de quienes buscan rehacer su vida, convirtiendo al país en un filtro previo a la frontera estadounidense.