Durante la ceremonia de premiación del Mundial de Clubes, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó un momento inesperado al guardar en el bolsillo interior de su saco una medalla destinada a los jugadores campeones. El hecho ocurrió mientras se entregaban los reconocimientos al club ganador y Trump se encontraba sobre el escenario junto a las autoridades deportivas.
En medio de los aplausos, Trump recibió una medalla de manos de los organizadores del evento, la cual, en lugar de colocarse al cuello, decidió conservar discretamente en su traje. Su gesto generó sorpresa entre los presentes, incluidos jugadores y miembros del staff técnico, y dividió opiniones entre los asistentes, algunos de los cuales reaccionaron con gestos de desconcierto.
El expresidente permaneció varios minutos en el escenario, tomándose fotografías con el equipo y los dirigentes de la FIFA, y en ningún momento devolvió la presea. Posteriormente, surgieron comentarios en redes sociales que calificaron el acto como un "robo simbólico", aunque otros lo vieron como una muestra de cercanía entre Trump y los organizadores del torneo.
La escena se dio al finalizar la entrega del trofeo al club campeón, en una ceremonia que tuvo lugar en el MetLife Stadium. El hecho revive el debate sobre la participación de figuras políticas en eventos deportivos internacionales y su protagonismo en momentos clave como las premiaciones.