El 4 de enero de 2019 ya siendo presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador mencionó en público que llevaba 200 pesos en su cartera y mostró un billete de esa cantidad y otro de dos dólares que, dijo, son cábala. También reveló que no usaba tarjetas de crédito ni cuenta de cheques para demostrar su estilo austero de vivir. Hace unos días, quien lo sucedió en el cargo, Claudia Sheinbaum Pardo, informó que el exmandatario recibe alrededor de 30 mil pesos como pensión.
Sin embargo, desde antes de ser presidente, los ingresos del tabasqueño y su familia son un misterio. Después de dejar la presidencia, López Obrador se “retiró” de la vida pública para vivir en una finca en Palenque, Chiapas, con una extensión de poco más de una hectárea – entre 12 y 13 mil metros cuadrados -, valorada en 25 millones de pesos.
El terreno donde está ubicada la finca, le fue heredado por su madre, según cuenta él mismo. Tiene una pequeña laguna, está rodeado de árboles frutales y maderables, cedros, caobas, guayacanes y ceibas, algunas de gran antigüedad, considerados árboles sagrados mayas. También tiene aves finas como pavorreales, que no son baratos de mantener.
La finca, dice AMLO, fue herencia de sus padres, pero no se entiende en qué momento ellos se hicieron de ese espacio tan valioso porque la familia López Obrador tenía una casa muy modesta en Tepetitán, Tabasco. Vivían de un establecimiento comercial de abarrotes y provisiones que surtían a la localidad y rancherías cercanas con lanchas o cayucos en los ríos de la región.
De acuerdo con los datos biográficos del propio expresidente y testimonios de la comunidad, los López Obrador no tenían grandes opulencias ni propiedades extensas en su época de niñez. Sus ingresos eran de medianos a bajos por lo cual era imposible que adquirieran un terreno de esa riqueza en Palenque cuando apenas les alcanzaba para vivir modestamente.
Andrés Manuel López Obrador dice que recibe un 12 por ciento de regalías por el precio de venta de cada uno de sus libros editados por Editorial Planeta. El expresidente reveló que por concepto de anticipo de obras como A mitad del camino recibió unos dos millones de pesos. Se explica el “éxito” porque muchos servidores públicos son obligados a adquirir un ejemplar de sus obras cada vez que aparecen, como sucedió con el libro reciente llamado Grandeza.
Según López Obrador, el dinero que recibe de la “venta” de sus libros lo administra su esposa, Beatriz Gutiérrez Muller. Y para evitar problemas o acusaciones, esos ingresos están declarados ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno -- dicen -- porque son los que están plenamente justificados y son transparentes.
López Obrador no se dedica a dar conferencias o ponencias por el mundo como lo han hecho otros expresidentes como Ernesto Zedillo Ponce de León y Felipe Calderón Hinojosa. Por lo tanto, el exmandatario no tiene otro ingreso fijo más que su pensión del ISSSTE de 28 mil pesos y la pensión de Bienestar para Adultos Mayores, que son 6 mil 400 pesos cada dos meses. Con ese dinero es imposible que pueda sostener un gasto de una finca como en la que vive. Pregunten a cualquiera que tenga un departamento en una zona de clase media del lugar que sea en México, cuales son sus gastos mensuales.
Además, la propiedad del exmandatario está protegida permanentemente por elementos del Ejército. La presidenta Sheinbaum Pardo desmiente esa versión. Señala que la presencia militar en la zona obedece a las labores habituales de seguridad regional de un destacamento e infantería, que opera desde hace años en Palenque.
Así como exigió transparencia en otras personas durante su sexenio -- sobre todo a periodistas –, López Obrador está obligado a revelar el monto de sus verdaderos ingresos para poder sostener los gastos de una mansión paradisíaca y saber de plano cómo hizo para enviar a sus hijos a estudiar a España en su momento, con todos los lujos y dispendios. Con él, ya vimos, 200 pesos en la cartera hacen milagros.