Por Viviana Erika Solorio, activista de derechos humanos. Mtra. Administración y Políticas Públicas y mtrda. Criminología.
Diversos especialistas multidisciplinarios e interdisciplinarios acompañamos al Colectivo Turquesa Renace, para coadyuvar en la reinserción social de aproximadamente 100 mujeres, que se encuentran privadas de su libertad en el penal de máxima seguridad en el estado de Morelos.
El Centro Federal de Readaptación Social Número 16, o "CPS Femenil Morelos" (CEFERESO 16) abrió sus puertas a abogadas, abogados y defensores de derechos humanos para conversar de forma profesional con las mujeres que se encuentran privadas de la libertad.
Sin prejuicios ni estigmas los especialistas que acompañan al colectivo trabajan con una visión a mediano y largo plazo, ante las injusticias que se suscitan afuera y adentro de las cárceles.
Los gobiernos deben de poner en práctica la Teoría de las ventanas rotas (Broken Windows Theory), es fundamental con un enfoque de derechos humanos, porque la prevención del delito es más factible.
Turquesa Renace es un colectivo encabezado por mujeres que estuvieron privadas de la libertad, y actualmente cuentan con voluntariado en diversas disciplinas para dar acompañamiento con la anuencia y coordinación de la autoridad federal en la reinserción social como un derecho Constitucional.
Para el colectivo turquesa es fundamental atender la salud mental de las personas que se encuentran en reclusión ya que en la mayoría de los casos existe un abandono por parte de sus familiares, así como de sus abogados.
En una de las charlas grupales dialogué con 10 mujeres privadas de la libertad, abordamos el tema de la prevención del delito dentro de la sociedad, el respeto a los derechos humanos por parte del Estado que garantice la salud física y mental, educación de calidad, la seguridad, el empleo; el acceso a una vida digna.
–Cuestionaron: ¿Qué pasa cuando no están cubiertos por el Estado todas esas obligaciones?
“Nos encontramos en una realidad distinta al deber ser. Los jóvenes se encuentran viviendo en un mundo de injusticias, de desigualdades, sin contar con una educación de calidad, un sistema de salud digno, cuando concluyen estudios de media superior o superior se enfrentan al desempleo”, coincidieron en señalar.
Las voces de las 10 mujeres que se encuentran en el penal de máxima seguridad en el estado de Morelos las plasmo en esta columna. Todas las personas tienen derechos humanos; conversar, empatizar y llorar con ellas, es un estímulo para continuar trabajando por “El Bien Común”. Las ventanas rotas las tiene que reparar el Estado Mexicano. ¡Es su obligación!