La designación de Karoline Leavitt al frente de la oficina de prensa de la Casa Blanca sorprendió a muchos en enero del año pasado, ya que su experiencia, relación con los periodistas y sobre todo con los directores de los medios era inexistentes, pero era cerca al presidente.
Y hoy, al ver los serios problemas de Donald Trump con los medios, entendemos el porqué.
La controvertida secretaria de prensa abandonará su cargo a finales de mes para convertirse en una mamá y esposa de tiempo completo, anuncio hecho por el mismo presidente hace unos días en su red social preferida, Truth.
Leavitt, de 28 años, es la portavoz más joven en la Casa Blanca. Su renuncia se produce pocas semanas después de su reincorporación, tras tomarse una baja de maternidad por el nacimiento de su segundo hijo el pasado mayo.
El trato que recibió Leavitt por el mandatario y su equipo fue de mucha consideración, incluso se llegó a especular que había algo más.
Trump posteó…” nuestra maravillosa secretaria de prensa de la Casa Blanca, y una de mis colaboradoras de mayor confianza, Karoline, dejará su cargo a finales de mes para poder dedicar más tiempo a sus hermosos hijos pequeños y a su familia; ¡una decisión que comprendo y respeto plenamente”
Leavitt comenzó su carrera como pasante de verano en la Oficina de Correspondencia Presidencial de la Casa Blanca en su último año como universitaria, posteriormente se integró al área de prensa como secretaria asistente bajo el mando de Kayleigh McEnany. Tras la conclusión de la administración Trump en su primer periodo, fue contratada como directora de comunicaciones de la representante estadounidense Elise Stefanik.
En 2022, Leavitt quiso dar el paso para iniciar una carrera propia en la Cámara de Representantes y se postuló por un distrito de Nuevo Hampshire, ganó las primarias, su victoria la convirtió en la segunda mujer de la Generación Z en alcanzar la victoria en ruta al Congreso después de que lo hizo Maxwell Frost.
Sin embargo, en las elecciones generales fue derrotada, lo que marcó el fin de esa ambición legislativa.
Leavitt está casada con Nicholas Riccio, un desarrollador inmobiliario considerablemente mayor que ella; su relación fue objeto de atención mediática por la diferencia de edad. Son 32 años de distancia. Juntos tienen un hijo, nacido en julio de 2024.
A pesar de la presión mediática, Leavitt ha buscado proyectar una imagen de equilibrio entre maternidad y compromiso profesional en la Casa Blanca, pero el tiempo la alcanzó y deja su actividad profesional.
El tiempo no dirá que tan certera fue la decisión de Trump para integrarla como su vocera, por el momento las cuentas no parecen favorecerle y menos aún ante la cercanía del proceso electoral de medio término.
@ncar7