HOY PAGAMOS la factura del poder de una pinche firma. Así de fácil.
El asunto traía asoleado al titular el Poder Ejecutivo. No soportaba lo que a su juicio era un boicot que hacía ver al AIFA como una decisión unipersonal equivocada que al país le había salido carísima sobre todo si tomamos en cuenta que a la fecha el Aeropuerto de la CDMX que AÚN PAGAMOS, iba a ser, IBA, uno de los HUB aéreos más importantes del mundo.
En el tema se atravesó un asunto diplomático que nunca le quitó el sueño al señor.
En 2015 México y Estados Unidos firmaron un acuerdo bilateral que marcaban algunas pautas claras en materia de aviación comercial : OPORTUNIDAD JUSTA, sin LIMITACIONES UNILATERALES, derechos de aerolíneas estadounidenses a operar SERVICIOS DE CARGA EXCLUSIVOS a cualquier punto de México. Se establecían mecanismos de consulta como PRIMERA VÍA de solución de posibles controversias y procedimientos de arbitraje vinculante si las pláticas fracasaran.
Y a una persona todo lo anterior, un ACUERDO INTERNACIONAL que sancionó el SENADO DE LA REPÚBLICA le valió absolutamente madre.
El AICM redujo los slots de 61 a 52 por hora bajo argumento de saturación de operaciones. Confiscamos slots para tres aerolíneas de Estados Unidos. Cerramos el AICM para carga dando plazo de 108 días para concluir sus procesos (¡!!). Luego se redujo una nueva disposición a 43 (slots) operaciones por hora. Las cargueras de Estados Unidos estarían prohibidas para operar en el AICM.
Todos reclamaron, propios y ajenos. Nada fue suficiente como argumento válido. Para Aeroméxico la perdida total alcanzó cerca de 24 MDD, para Volaris entre 13 y 15 MDD y ara Viva Aerobus entre 13 y 15 MDD. Las reacciones se hicieron sentir de inmediato: 13 rutas mexicanas bloqueadas o canceladas. Cero crecimiento de vuelos de aerolíneas mexicanas hacia Estados Unidos. Alianza Delta-Aeroméxico dada por terminada, conversaciones sin ganas de llegar a acuerdos.
En las rutas estaba el juego e intereses de 40 millones de pasajeros en el año, riesgo de decenas de miles de empleos, cancelación de cadenas de suministro, Expansión congelada de aerolíneas mexicanas. Los actuarios aseguraban que se había puesto en riesgo hasta el 2.9$ del PIB. La imagen internacional de México como socio serio, confiable, hecho añicos.
Las consecuencias articularon decisiones nunca imaginadas. Se bloquearon vuelos de empresas mexicanas y cancelaron algunas que estaban por iniciarse. Hoy todo parece que volverá a la normalidad con un enorme costo para México de lo que nadie quiere hablar.
Todo lo que Estados Unidos reclamó y solicitó , todo, al parecer, será satisfecho. Tomaron como rehen la renegociación del Temec aunque la autoridad mexicana en el reto diga lo contrario. La experiencia señala claramente que hay personas que tienen capacidad ilimitadas para tomar decisiones estúpidas y que los “políticos” antes de opinar de lo que no saben deberían pasar sus ilustres y maravillosas ideas por el tamiz del análisis que exigen determinadas acciones que luego imponen costos importantes para México y sus empresas.
¿Quién va a pagar el dinero que tuvo que invertirse en el AIFA para recibir carga de las empresas cargueras? ¿Quién pagará el hecho de que el promedio de costo por kilogramo de carga pasó de 0.04 centavos de dólar a 0.68 centavos, un aumento superior a los 1,300 por ciento? ¿Y el costo de la operación, de la desinstalada para salir del aeropuerto de la CDMX para ir al AIFA, la instalada en el AIFA y ahora la desinstalada en el AIFA para regresar al AICMX ? Y los trabajos que se cancelaron y que ameritaron liquidación?
En serio, ¿solo por el poder terco de una pluma oligofrénica?
*OLIGOFRÉNICA: La palabra oligofrénica es el femenino de oligofrénico, un término médico antiguo que proviene del griego (oligos = poco y phren = mente). Se utilizaba para designar a una PERSONA que padece oligofrenia, una condición hoy referida clínicamente como discapacidad intelectual.