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Guaidó, seis meses después

Guaidó, seis meses después

Columnas miércoles 24 de julio de 2019 - 01:21


La política está hecha de símbolos, de fechas, de hitos. A veces olvidamos que más que cualquier otra cosa, la política es una promesa, una esperanza. Y hay momentos decisivos. Reales puntos de inflexión, que si bien no rompen con el orden de las cosas, marcan un antes y un después en el discurrir de la política.

Hace exactamente seis meses, el 23 de enero de este
año, un hasta ese momento poco conocido diputado se plantó ante una multitud y tuvo el arrojo de declararse presidente interino de Venezuela. Juan Guaidó, de 35 años, y quien por azares había pasado a ocupar la presidencia de la Asamblea Nacional (Parlamento) 18 días antes, denunció la usurpación del poder por parte de Nicolás Maduro.

Medio año después podría pensarse que pocas cosas
cambiaron. Maduro efectivamente sigue controlando tres cosas fundamentales: los resortes de la institucionalidad cooptada por el chavismo, el alto mando militar y el manejo de la hacienda pública. Pero en realidad todo ha cambiado.

Guaidó es hoy para la gran mayoría de Occidente, con
contadas excepciones como es el caso de México, el jefe de Estado interino que debe reconducir a Venezuela hacia la democracia. Grecia se sumó hace poco a las casi 5 docenas de países, de Europa y América, que consideran a Maduro un usurpador y reconocen como único poder legítimo a la Asamblea Nacional que encabeza el joven diputado.

Hace poco pude revisar cifras de cuatro encuestas
diferentes. Todas coinciden en que Guaidó encarna la esperanza del cambio en Venezuela, que su liderazgo es transversal (como lo fue Hugo Chávez en su momento) ya que se conecta con diversos sectores sociales y grupos etarios, y que si el próximo domingo se celebrasen unas elecciones presidenciales en Venezuela, aún sin las condiciones de transparencia optimas, Guaidó ganaría de lejos cualquier contienda electoral.

Nadie tiene certezas de qué ocurrirá en Venezuela en
el corto o mediano plazo. Se respira con intensidad la necesidad de un cambio. Sólo el 12-13 por ciento de los consultados, en los diferentes sondeos, no respalda la salida de Maduro de la presidencia. Pero el poder de las
bayonetas se impone.

Maduro permanece atrincherado en instalaciones militares o en el Palacio de Gobierno. Guaidó recorre el país y
recibe muestras multitudinarias de apoyo. Hasta Sabaneta de Barinas, el pueblo en el que nació Chávez, se volcó mayoritariamente a las calles para festejar la visita de Guaidó.

Hace seis meses Guaidó definió tres factores claves
para desencadenar la transición en Venezuela. El pueblo en las calles en actitud de protesta pacífica, el respaldo de la comunidad internacional y el quiebre del respaldo a Maduro en las filas militares.

El último aspecto sigue estando, aún, en clave de incógnita. La desafección militar se viene produciendo, pero
ocurre en cámara lenta y ello le ha permitido al chavismo hacer contención, usando incluso la dura represión contra uniformados. Por ahora.

Periodista e investigador de la Universidad Católica
Andrés Bello, en Caracas.@infocracia

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/CR

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