El Peso mexicano vivió este 23 de septiembre una jornada de pérdidas como no lo había experimentado en 55 jornadas previas. La pérdida de valor frente al Dólar de Estados Unidos llegó a 1.8 por ciento hasta los niveles de 17.60 pesos por dólar pero antes del cierre de la jornada logró recuperar parte de lo perdido.
Una jornada dolorosa si se le compara con la semana previa en el que se presumía el valor de la moneda mexicana recordando el mito del super peso con una cotización fuerte frente a la divisa estadounidense. El peso se cotizaba por debajo de los 17 pesos. Super peso, no había duda.
Hasta aquí el descalabro que exige explicar también que este movimiento cambiario, sin anticipación posible, no fue exclusivo de la moneda mexicana pues hubo otras divisas que también vieron retroceder sus valores frente a un dólar que se apreció ante la perspectiva de incrementos en la tasa de interés en Estados Unidos.
Sufrieron retrocesos el Euro, la Libra Esterlina, el Rand sudafricano, el Dólar Canadiense, el Yen Japonés, el Dólar de Australia, Peso de Chile y de Colombia.
La semana anterior la FED decidió incrementar un cuarto de punto porcentual su tasa de referencia pero también mandó al mundo un mensaje: la expectativa muy cercana de que en las siguientes dos ocasiones que restan para valorar el nivel de la tasa de referencia se llegue a presentar muy posiblemente otro incremento del referente monetario.
Los bonos de Estados Unidos ya reflejan esa demanda del mercado. Una tasa de interés mayor de 5 por ciento parece darse por un hecho ya en los bonos a cinco años, diez y 20 años, que se negociaron en las pasadas horas lo que fortalece al dólar y provoca ajustes negativos a otras divisas como ya mencionamos anteriormente. No es el Peso débil sino un Dólar estadounidense fuerte.
Es decir, el Peso mexicano no fue la única moneda que perdió valor frente al Dólar. Desde el momento en que nosotros dormíamos en México la madrugada del miércoles el Peso Mexicano ya se negociaba con pérdida de valor frente a la divisa estadounidense. Cuando inicia la negociación de divisas en México lo que se hace es reconocer el terreno perdido durante la madrugada en las negociaciones internacionales.
No tiene que ver ningún concepto mexicano como causante de este ajuste menor al 2 por ciento. Lo fundamental fue la expectativa mundial y de los inversionistas internacionales ya presionan por la llegada de las tasas de interés más altas y esta expectativa muy cercana a concretarse fortaleció a la moneda de nuestros vecinos del norte.
Así que los superchairos pueden echarle la culpa al Dólar de Trump y de los coscorrones que repartió este miércoles. No soy yo, el peso; es un Dólar fortalecido.