Hasta el momento la mejor forma de expresar la voluntad popular en torno a un político y su forma de gobernar, son las elecciones, es la mejor ruta que conocemos y mañana martes, es el día más importante en este segundo mandato de Trump que puede abrir la puerta para un conflicto que puede llevarlo a la cárcel incluso.
Sin embargo, la del martes, las legislativas de mitad de mandato, es trascendental no sólo para Estados Unidos sino para gran parte del mundo. Si los sondeos aciertan y los demócratas logran el control de la Cámara de Representantes, el Senado es más complicado, pero no se descarta, la Casa Blanca va a tener profundos baches en el camino a las presidenciales del 2028 y el país va a experimentar nuevas tensiones.
Los datos más recientes de las encuestas y sondeos hablan de una desaprobación para Trump, de un 63 a un 68 por ciento y el país va en la dirección equivocada.
No es aventurado decir que los resultados de mañana pueden ser un punto de quiebre para el futuro del país.
A pesar de que el nombre de Trump no está en las papeletas su futuro sí, estas votaciones son un referéndum sobre cómo lo está haciendo la Casa Blanca.
La historia nos ha mostrado que en este tipo de elecciones (medio término) gana la oposición, los que están en contra del partido que ocupa la presidencia. A esto hay que sumarle las pésimas encuestas de Trump: su popularidad está en el 32 por ciento y es él quien se ha empeñado en ponerse en el centro de estas elecciones.
Las elecciones legislativas tienen sus propias normas, sus matices entre los estados y los distritos y ahí los republicanos tienen algunas ventajas, pero parece haber un denominador común: el enfado de los ciudadanos con la inflación y el precio de los combustibles, por las nubes debido a la catastrófica intervención en el Golfo Pérsico por parte de la administración Trump.
Los ciudadanos pueden aceptar muchas cosas de un gobernante, pero no que afecte su cartera, su economía o sus intereses.
A nadie le sorprende los esfuerzos del presidente y de todo su gobierno por recuperar algo de lo perdido y que se emplee a fondo para tratar de evitar la derrota de los suyos y es que, el control de las cámaras es fundamental para aprobar presupuestos, para cualquier reforma fiscal y para los nombramientos, además de ser clave para poner en marcha las comisiones de investigación.
De perder la mayoría del legislativo mañana mismo, no sólo el presidente, sino los republicanos mismos estarán en un tobogán que nadie puede predecir hasta dónde los llevará pero nada bueno parece esperarles.
@ncar7