facebook comscore
Trump contra la prensa

Trump contra la prensa

Columnas jueves 31 de octubre de 2019 - 02:44

Un reciente hecho en Estados Unidos, que pasó por debajo de la mesa, nos habla de una metamorfosis importante en la relación del poder con los medios de comunicación. Y además se trata de un asunto relevante ya que pone sobre el sobre el tapete lo que entendemos hoy por Fake News.

El protagonista es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En uno de sus arranques de furia, al menos así son reseñados por sus colaboradores, el jefe de Estado ha tomado la decisión de que los dos diarios más emblemáticos de ese país, The New York Times y The Washington Post, ya no estén más en la Casa Blanca.

Ha decidido romper Trump una tradición. La Casa Blanca, como cualquier palacio de gobierno, está suscrita a muy diversas fuentes de información. Llegan cada día miles de revistas y diarios. Y eso es lo normal. Así funciona.

Los centros de poder deben estar informados y una de sus fuentes son precisamente los medios de comunicación.

La orden de Trump, traducida ya en una decisión ejecutiva, privara de acceso a esos dos diarios no sólo al personal que labora en la Casa Blanca sino al conjunto de dependencias y agencias federales de Estados Unidos.

Ni en la época de más encono, cuando The Washington Post llevó la serie de revelaciones sobre el manejo irregular de la presidencia por parte de Richard Nixon, que finalmente llevaron a la renuncia de éste para evitar ir a juicio, ni siquiera en esos años de 1970 se tomó una decisión de este calibre.

Trump acusa a los diarios tradicionales de Estados Unidos de ser sencillamente un Fake, un hecho falso. Y al hacer una acusación de tal calibre, es justamente Trump quien apela a una falsedad para descalificar a los dos periódicos y que ello le sirva de excusa para la polémica decisión.

No puede perderse de vista de que la presidencia de Trump, si bien no hay pruebas formales que lo señalen como responsable, terminó siendo favorecido de lo que el diario El País de España llama “la trama rusa”. De cómo el aparato de propaganda digital de Moscú, que se mueve muy bien en las redes sociales, terminó influyendo en los votantes estadounidenses en 2016, para perjudicar a Hillary Clinton, precisamente con Fake News, y por carambola empujaron a Trump a la Casa Blanca.

Trump usa su poder como jefe de Estado para tomar una medida de retaliación por la cobertura de que ambos medios le están dando al proceso que podría conducir a un impeachment.

El problema es que los fondos oficiales de Estados Unidos, con los que se pagan suscripciones a medios de comunicación, no son la chequera personal del presidente.

Estas pueriles reacciones de Trump son muy similares a las que vimos en el pasado con los ataques de Hugo Chávez a la prensa crítica en Venezuela. Es muy lamentable.

Al usar fondos públicos con un criterio de discriminación, por la línea editorial de dos medios muy prestigiosos y rigurosos, Trump contraviene principios constitucionales de su propio país, y también contradice postulados internacionales relacionados con el derecho a la libertad de expresión e información.

Esto ocurrió el jueves 24 de octubre. Hace una semana.

• Periodista e investigador de la Universidad Católica
Andrés Bello, en Caracas.@infocracia

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Malas señales para los periodistas Columnas
2019-11-15 - 01:12
Tiraditos Columnas
2019-11-15 - 01:11
IPH, el reto Columnas
2019-11-15 - 00:49
Ideologías húmedas Columnas
2019-11-15 - 01:39
Historia y dictadura Columnas
2019-11-15 - 01:38
Más leídas

Lo último

SIGUENOS EN TWITTER

+ -