El actual brote de ébola en la República Democrática del Congo, considerado el de más rápido crecimiento en la historia, se extendió a las zonas sanitarias de Biena y Manguredjipa, en la provincia de Kivu del Norte, donde la tasa de letalidad supera el promedio nacional del 48%, según datos del Ministerio de Salud.
Las autoridades reportaron 5,794 casos confirmados y 2,786 muertes, mientras que la propagación avanza a un ritmo sin precedentes. Factores como la inseguridad, las dificultades de desplazamiento, la huelga de trabajadores de la salud y los movimientos de población han complicado la respuesta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el brote sigue fuera de control y podría superar el registrado en África Occidental entre 2014 y 2016, que dejó más de 11,000 fallecimientos en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
Médicos Sin Fronteras anunció la apertura de un nuevo centro de tratamiento en Beni, Kivu del Norte, para reforzar el rastreo de contactos y la atención rápida de pacientes. El gobierno inició además la aplicación de la vacuna Ervebo a personal sanitario, aunque esta protege contra la cepa Zaire y no contra la variante Bundibugyo, responsable del brote actual.
El virus, declarado oficialmente en mayo, se habría propagado desde febrero y ya afecta cerca de 60 zonas sanitarias. La provincia de Ituri concentra la mayoría de los casos, pero Kivu del Norte registra una tasa de letalidad cercana al 69%, una de las más altas del país.
La OMS alertó que el riesgo de expansión transfronteriza persiste, señalando a la República Centroafricana y Sudán del Sur como los países más vulnerables tras la declaración de Uganda como libre de ébola el mes pasado.