El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos adjudicó un contrato por 16.7 millones de dólares para la compra de 6 mil guantes eléctricos destinados a operaciones de arresto y control en centros de detención, informó CBS News. El acuerdo, firmado con la empresa Compliant Technologies LLC de Kentucky, establece un costo unitario de 2 mil 495 dólares por cada dispositivo, además de servicios y equipo adicional.
Los guantes, denominados GLOVE (Generated Low Output Voltage Emitter), funcionan como prendas convencionales hasta que el agente activa un mecanismo capaz de emitir descargas dolorosas al contacto directo con la piel. ICE los clasificó como “herramientas de distracción y desescalada”, argumentando que representan una alternativa menos letal frente al uso de armas de fuego.
La agencia sostuvo que actualmente carece de dispositivos intermedios de fuerza que permitan controlar situaciones de resistencia sin recurrir a armas potencialmente mortales. Según los documentos de adquisición, los guantes serían empleados bajo protocolos de capacitación y supervisión, aunque no se detallaron las salvaguardas específicas.
La compra generó rechazo entre legisladores demócratas y organizaciones de derechos civiles, quienes cuestionaron los riesgos médicos y legales de utilizar descargas eléctricas en detenciones migratorias. La senadora Catherine Cortez Masto, junto con otros 15 senadores, exigió cancelar el contrato y pidió claridad sobre las condiciones de uso, la capacitación de los agentes y los mecanismos de rendición de cuentas.
El Departamento de Seguridad Nacional defendió la medida, señalando que busca dotar a los agentes de herramientas para protegerse en situaciones de riesgo. Un portavoz aseguró que cualquier tecnología adquirida debe cumplir con las políticas y normas policiales vigentes.