Los chilenos votan este domingo para decidir si quieren una nueva Constitución y cómo se redactará, con cubrebocas y guardando la distancia, debido a las restricciones para enfrentar la pandemia en uno de los países más golpeados por el coronavirus.
El acuerdo político para abrir la puerta a una nueva carta magna surgió tras una ola de protestas del año pasado, a veces violentas, originadas en reclamos que van desde críticas al sistema capitalista hasta mejorar condiciones en salud y educación.
El presidente Sebastián Piñera llegó temprano a sufragar y llamó a los ciudadanos a ejercer su derecho a respaldar la opción de su preferencia, destacando que la mayoría de los chilenos quiere perfeccionar la Constitución.
"El plebiscito es un camino democrático, es mejor, es más fecundo y nos lleva a mejor puerto que el camino de la violencia, y tengo la absoluta convicción que la inmensa mayoría de los chilenos creemos en la democracia", dijo a periodistas tras emitir su voto.
"Esta noche, cuando conozcamos los resultados, cualquiera sea el resultado, respetemos la decisión de la gente y tomemos una opción fuerte y clara por la democracia y no por la anarquía", agregó.
El sufragio y todo lo que podría desencadenar tiene un fuerte componente simbólico pues es visto como un final definitivo de la Constitución de 1980, redactada a puertas cerradas durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Más de 14.8 millones de personas, entre chilenos y unos 380 mil extranjeros residentes, podrán votar en 2 mil 715 locales a lo largo del país.
Con información de Reuters