Claudia Bolaños
Permisionarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) denunciaron que, bajo la sombra protectora de funcionarios federales, la empresa de taxis Casadey opera de manera irregular en las inmediaciones de las terminales 1 y 2, toda vez que carece de diversos requisitos necesarios para prestar los servicios de transporte de pasajeros.
En un comunicado, señalaron que entre las irregularidades atribuidas a dicha compañía, cuya propietaria es María Guadalupe Espinosa Martínez, se encuentran la falta de permisos autorizados por el AICM, la ausencia de convenios para el acceso a la zona federal y la operación de vehículos que presuntamente no se encuentran regularizados.
Asimismo, indicaron que la empresa carece de seguros vigentes y que sus operadores no están registrados ante las autoridades aeroportuarias correspondientes, lo que pone en riesgo la integridad de los usuarios nacionales y extranjeros que llegarán durante la Copa Mundial de Fútbol 2026 a las terminales 1 y 2.
Estas condiciones, argumentaron los inconformes, representan un riesgo para la seguridad de los millones de usuarios que utilizan los servicios de transporte del aeropuerto. Además, confirmaron que la operación de la empresa está bajo la coordinación de María Guadalupe Espinosa Martínez.
Pese a los cuestionamientos sobre sus condiciones de operación, Casadey es señalada por mantener tarifas superiores a las de otras empresas competidoras, mientras que sus condiciones de servicio serían de las más precarias dentro del sector, lo que también ha generado interrogantes sobre la actuación de las autoridades federales.
En particular, los denunciantes cuestionaron cómo la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), encabezada por Jesús Esteva Medina, habría expedido decenas de placas concesionadas que presuntamente son utilizadas para operar de manera irregular en el aeropuerto capitalino, lo que, afirmaron, ha limitado la capacidad del director general del AICM, Juan José Padilla Olmos, para intervenir.
De acuerdo con la información disponible, la administración del aeropuerto ya habría reportado estas presuntas irregularidades ante la SICT mediante el oficio AICM/DG/STSTT/3417/2025; sin embargo, señalaron que hasta el momento no se han tomado medidas efectivas para atender la situación.
Entre los principales factores de riesgo asociados a este tipo de servicios, mencionaron la falta de identificación y control de operadores, la ausencia de seguros vigentes, la operación de vehículos sin supervisión permanente, cobros excesivos o discrecionales y la dificultad para presentar reclamaciones.
Advirtieron que la presencia de taxis irregulares también puede afectar la imagen turística de la Ciudad de México con miras al arribo de miles de turistas por el Mundial 2026, al generar experiencias negativas para los visitantes desde su llegada al aeropuerto.
Hasta ahora, ni la empresa señalada ni las autoridades involucradas han emitido una postura pública. Ante ello, permisionarios, usuarios y operadores solicitaron una investigación urgente y la rescisión inmediata de los supuestos contratos que permitirían la operación de Casadey.
"Ante este panorama tan irregular, solicitamos la rescisión inmediata de los supuestos contratos que tiene Casadey ante las autoridades competentes entre ellas, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), pero no con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México", señalaron.