Nunca es tarde para comenzar. Iniciar tarde no garantiza siempre ir detrás.
Con respecto a lo que ha logrado hacer FRANCIA, México prácticamente lleva 10 años de retraso y lo mismo podemos decir respecto a los 114 países que ya han puesto cierto orden en la disposición de limitar, restringir o descaradamente prohibir el uso del teléfono en horarios escolares lo que incluye al “recreo”. No obstante me parece equivocado partir del “ya vamos tarde” para anticipar que México siempre estará a la retaguardia.
No se trata de ver quien fue primero sino logra mejores resultados. Hace 3 años el 23% de los países en el mundo habían efectuado algunas determinaciones en el uso de celulares y acceso a redes sociales durante horarios escolares y hoy el 58 por ciento de los países ha avanzado en este tema.
En México y en el mundo se multiplican los efectos que el exceso de consumo en los contenidos de las redes sociales pueden implican en la población y de manera especial en la que se estima como más sensible y vulnerable ante determinados contenidos: la población escolar. De los cuatro a los 17 años.
Síntomas como la compulsión al consumo de contenidos en Redes, la revisión compulsiva de ellos, síndromes de abstinencia, agresividad impulsiva, depresión, FOMO (Fear of Missing Out, temor a perderse de contenidos, de “no estar” cuando algo se publica), aislamiento, reducción de rendimiento escolar o distracción marcada son frecuentes en los niños en edad escolar.
Y es que el Universo de contenidos que ahora agrupan y extienden a las masas estas plataformas ya se sale del control de cualquier imaginación.
En YouTube cada minuto que transcurre en el mundo se suben alrededor de 500 horas de video. En tan solo 5 minutos, la red de consumidores de esta red social aporta al mundo entero 2 mil 500 horas de nuevo contenido a la plataforma, equivalentes a incluir 104 días enteros, de, desde luego, 24 horas cada uno de ello.
En el caso de FACEBOOK 350 millones de fotografías diarios y 3 mil millones de usuarios activos al mes. TikTok es una plataforma con poca transparencia en su información pero se cree que los usuarios que frecuentan mensualmente esta red superarían los 2 mil millones.
Lo menos que esa cantidad inmensa de mensajes potenciales puede hacer por los estudiantes desde pre escolar hasta el nivel medio educativo es DISTRAERNOS. En un consumo reconocido de un mínimo de tres horas y hasta un máximo de siete horas por día, es indudable que los mensajes distraen a los estudiantes durante sus jornadas educativa o durante su preparación posterior (repasando clases o haciendo tarea o estudiando)
El ”costo” de distracción también cuesta. Articule una serie de consultas a una inteligencia artificial para llegar a números que no son definitivos pero que aportan un sendero en el que se tiene que investigar.
Si consideramos CONSERVADORAMENTE que un estudiante se “distrae” solo durante 10 minutos al día en su jornada escolar y que esa distracción es tiempo perdido hay cifras que le van a volar a usted la cabeza. Esta es la conclusión del trabajo:
“Si cada estudiante pierde solamente diez minutos diarios de atención, México podría desaprovechar más de 622 millones de horas de aprendizaje en un ciclo escolar. Valuadas con el gasto público por alumno, representan cerca de 24 mil millones de pesos: casi todo el presupuesto anual de La Escuela es Nuestra y más de ochenta veces lo destinado a desarrollo profesional docente.”
El supuesto parte de 20.2 millones de estudiantes de planteles del sector público entre los 6 y loa 17 años. Si desea usted que yo le participe el análisis completo con mucho gusto se lo comparto tomando en cuenta que es un estudio ilustrativo a partir de supuestos que indudablemente pueden mejorarse. Solicite el estudio a mi correo: etorreblanca3@gmail.com y gusto lo tendrá completo.