Gran noticia anunciada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de volver a donde todo inició: el Centro Histórico de la Ciudad de México. Cómo publicó la Gaceta UNAM el 14 de Septiembre del presente, anunciando, a través del Sr. Rector Leonardo Lomelí Vargas, la instalación del Consejo Directivo de la nueva facultad, a cuyo frente se encuentra el Dr. Alfonso Sarmiento, que bajo su liderazgo en Fundación Cultural Banamex se han obtenido tales maravillas como la adecuación del palacio de los Marqueses de Jaral de Berrios , como recinto cultural de altísimo nivel bajo la denominación "Foro Valparaíso”, aludiendo al título más famoso del ilustre linaje: Condes de San Mateo de Valparaíso. Me permito recordar tales nombres para comentar a mis gentiles lectores, que la gloria de la otrora capital de la corte virreinal en alianza la Real y Pontificia Universidad de México desde su fundación en 1551, se integró con gloria al conocimiento universal con mucho tiempo de antelación al del mundo anglosajón (Harvard, 8 de septiembre de 1636).
Regresar al origen que dotará de tal lustre al conocimiento, no sólo es un hecho utilitario perfectamente válido ampliando la oferta académica utilizando espacios que jamás dejaron de estar bajo administración de la institución, ya sea como centros de investigación, museos y algunos cursos de posgrado e idiomas, pero lo cierto es que todo el potencial de infraestructura acumulado por siglos, desgraciadamente se encontraba muy lejos de ostentar no solo lo que fue, sino lo que terminó por ocurrir en un cúmulo de espacios con entornos degradados, como aquellos de la calle de Moneda, hacia la Academia de San Carlos; o la calle peatonal flanqueada por el palacio del Mayorazgo de Guerrero… que justo hace contra esquina al elegante edificio neoclásico de la Escuela Nacional de Jurisprudencia (…) entornos robados por la peste ambulante, que donde refulgió de gloria la ciencia y el arte, hoy lo contaminan las heces y orines de sus no ilustres invasores.
El abandono del barrio universitario, dejó un hueco que estoy seguro que la constitución del nuevo campus UNAM-Centro Histórico, tendrá todos los elementos para redignificar, haciendo lo que el gobierno capitalino jamás pudo, usando como botín de guerra clientelar las históricas calles y paseos que lo mismo vieron a Carlos de Sigüenza y Góngora, que a Octavio Paz, pues las artes y las letras volverán a ser cultivadas literalmente en este fénix mexicano que promete renacer de sus cenizas con un fulgor comparado al de sus viejos tiempos.
Según la Gaceta, los edificios facultativos son (además de los señalados): Programa Universitario de Estudios de la Ciudad (PUEC); Palacios de Minería; Economía; Autonomía e Inquisición; Cárceles de la Perpetua; Talleres y bodegas del Mandato del Antiguo Colegios de San Ildefonso y de San Pedro y San Pablo; Museo UNAM Hoy; el Protomedicato y la Secundaria Lancasteriana que, junto a un extenso predio en República de Bolivia, se suman al patrimonio universitario (…) teniendo como soberbio corazón del proyecto, el majestuoso templo de San Agustín, que fuera la antigua sede de la Biblioteca Nacional.
Con toda la esperanza de que la vulgar política partidista deje de entrometerse con nuestro patrimonio, UNAM-CH reanima el alma nacional labrada en la cantera de nuestras calles, plazas, templos y palacios.