Este 15 de septiembre celebramos un aniversario más del inicio de la independencia de México, pero tendríamos que preguntarnos realmente qué celebramos. Porque aun cuando a muchos no les guste, los ciudadanos de a pie,o el “pueblo bueno y sabio” como le gusta llamarlo a los de la 4T para hacernos sentir importantes, tenemos la libertad coartada y de independencia, ni hablemos. A lo largo de nuestra historia siempre hemos estado maniatados a los caprichos de los caudillos y, ahora a los neo políticos transgeneracionales.
Detengámonos 5 minutos y analicemos: ¿realmente en los últimos 216 años hemos logrado la independencia o solo hemos estado jugando a creernos independientes?
Si analizamos nuestra historia de manera transversal sin pasión y sí con razón, podemos advertir que los ciudadanos, hemos sido en distintos momentos incorporados a proyectos políticos dirigidos por grupos que terminaron hablando en nombre de la nación; cuando su intención era otra, veamos; la independencia como movimiento tuvo entre sus antecedentes, las aspiraciones de los criollos que buscaban obtener derechos y posiciones que los igualaran con los Españoles peninsulares y que determinaron, incluso, la posibilidad de que Fernando VII gobernara la nueva España. Sin embargo, el proceso fue transformándose a lo largo de los años y con Agustín de Iturbide terminó por concretarse la independencia del territorio que hoy conforma nuestro país, menos lo que se perdió … pero eso es otra historia.
En la actualidad vivimos una nueva forma de caudillismo, desde mi punto de vista, alrededor de un liderazgo que, aún después de dejar formalmente la Presidencia, conserva una influencia política considerable sobre el movimiento que llevó al poder a la 4T. Situación que me recuerda inevitablemente al Maximato de Plutarco Elías Calles, aunque las circunstancias institucionales son distintas aparentemente.
Muchos de los movimientos políticos que se han vivido en los 216 años de independencia, han cambiado las fichas del poder, sin lograr la justicia social que permita ampliar de manera sostenida una clase media fuerte y económicamente autónoma.
Como todos los septiembres volveremos a gritar, ¡Viva México!!! Pero ¿lo hacemos por costumbre, por tradición o simplemente por hacer fiesta? sin pensar en el significado de la palabra INDEPENDENCIA. ¿Acaso es nuestro país libre y soberano o la celebración se ha convertido en un show más para mantenernos patrióticamente ocupados?
Veamos la realidad. Cómo se puede hablar de independencia y soberanía, cuandolos limoneros y aguacateros de Michoacán tienen que pagar piso, el comerciante ambulante la cuota a su líder, sin tener derecho a la inclusión económica y las familias viven con miedo al caminar por el país. Y esto es solo un ejemplo de la realidad.
No hemos entendido que la alternancia buscaba eliminar el cacicazgo de un partido hegemónico, no incentivar el chapulineo de los políticos, porque seamos sinceros hay personajes que como jugadores de futbol cambian de equipo según la temporada, hoy se pintan de guinda y mañana adoptan el verde ecológico de moda o el color mas popular entre los ciudadanos.
Todo con tal de no perder su hueso o pasárselo a los suyos. Hoy puede existir una forma más moderna de dependencia: un modelo disfrazado de bienestar, repleto de dádivas, con el riesgo de convertir el bienestar en una relación permanente de dependencia entre ciudadanos, Estados y los políticos que las promueven.
Ésto podría ser un nuevo sistema de esclavitud y no hablo en el sentido jurídico o histórico del término, sino de una forma moderna de sometimiento político y económico; un programa social puede ser legítimo y necesario para quienes realmente lo necesitan; pero también puede convertirse en un grillete cuando en lugar de ayudar al ciudadano a alcanzar su autonomía, termina siendo su condición permanente de subsistencia.
Y en este neo-presidencialismo, donde el poder se centraliza cada vez más,alrededor de un movimiento político y sus liderazgos, nos estamos enfrentando al riesgo de regresar a las viejas prácticas de concentración de poder del pasado, que nuestra historia ya conoce bien.
Ya se escuchan los fantasmas del nacionalismo acervado, desde la no muy lejana Baja California Sur, que hablan de expropiaciones de bancos y empresas, sin reparar que son éstas las que desde la iniciativa privada, sostienen los caprichos y programas del régimen con sus tributos, ya sea como empresario o trabajadores, ya que varias empresas del Estado solo producen déficit y endeudamiento.
Desde el podio del poder se habla de la defensa de la patria y de la autodeterminación, más si no estamos de acuerdo con los que hoy ejercen el poder, hacen que no estamos o peor aún, nos convierten en sus enemigos, con un desenfado y cinismo absoluto… al fin y al cabo si no vistes de guinda no existes.
Es momento de pensar que la verdadera independencia no es la de México frente al mundo, sino la de los ciudadanos ante el poder que nos gobierna.
Y esa independencia, después de 216 años todavía está pendiente.
Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC