Al calor de la fiebre futbolera que provocó el mundial tripartito, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se hizo el propósito de que la justa nos dejara un legado. Fueron construidas y rehabilitadas centenares de canchas por toda la geografía nacional y se crearon torneos escolares que se jugarán cada año. Los dueños del balón, en sus afanes de obtener apoyo para su negocio, también se comprometieron a contribuir al desarrollo del deporte mediante la captación de talento. Sin embargo, sucedió lo contrario; las televisoras y sus socios traicionaron el compromiso adquirido al eliminar definitivamente el sistema de ascenso y descenso, el cual es una parte fundamental para el fomento de la competitividad (ya sé que esta frase parece sacada del archivo muerto de la época de Miguel de la Madrid, pero resulta pertinente en este caso).
Ha crecido el clamor entre los aficionados, los medios alternativos de comunicación y otros sectores para protestar, oponerse y echar atrás la medida de marras: cinco de los dieciséis clubes de la Liga de Expansión (Leones Negros, Atlético Morelia, Atlético La Paz, Cancún y Mineros) apelaron ante el TAS (Tribunal de Arbitraje del Deporte) la decisión que tomó de deslindarse del asunto para dejarlo en manos de la Femexfut (lo que equivale a dejarle al zorro la decisión de comer gallinas). Por su lado, el bufete jurídico Del Real y Asociados, con sede en Zacatecas capital, ha promovido un juicio de amparo ante un juzgado de distrito, que ya fue admitido. El tercer frente lo abrió la Comisión Nacional de Competencia (CNA) que ha emprendido una investigación de oficio: “Para detectar y en su caso sancionar posibles prácticas monopólicas en la Liga MX y la Federación Mexicana de Futbol (…) El asunto es por prácticas de abuso de dominancia, así se le denomina a nivel internacional, las cuales son llevadas a cabo por una empresa que tiene poder de mercado, es decir, una posición importante en una industria, que usa esa posición para generar distorsiones en el proceso competitivo. Básicamente, que tiene capacidad de sacar a otros competidores del mercado con un proceso específico”, dijo el titular de dicha comisión.
La práctica monopólica sería el control abusivo de la dupla Femexfut-Liga MX, de la afiliación, organización y acceso a competiciones profesionales de futbol. En los hechos dejar fuera a la Liga de Expansión así, sin más. El proceso apenas se ha iniciado y podría durar meses en resolverse. Yo no soy abogado, pero estoy cien por ciento seguro de que sí es un monopolio que debe ser acotado, como un primer paso hacia su eventual extinción.
Si la afición quiere que el futbol mexicano realmente mejore, más allá de las ridículas y mediocres ideas sobre el “quinto partido” fomentadas por los corifeos de la tele tradicional, debería ser mucho más enérgica y directa, y presionar para abrir un cuarto frente que obligue al monopolio a restaurar el sistema de ascenso y descenso. Pancartas y expresiones en los estadios, marchas, plantones, e incluso boicot, podrían resultar muy efectivos.
En defensa de sus intereses, los dueños del balón han lanzado a sus chalanes del micrófono a proclamar que el gobierno no debe intervenir en un asunto privado, porque la Liga Mx es una empresa comercial que se maneja independientemente. Pero se olvidan de mencionar que la selección porta los colores y la bandera nacionales, y representa a México ante el mundo. Es decir, lo que suceda con la selección mexicana de futbol y la Liga MX son asuntos de interés público y por lo tanto pueden y deben ser regulados por las leyes. Hasta el jueves…