Su carrera en el servicio público, se caracterizó por ser muy rápida y tenía la palanca perfecta para escalar: ser muy cercano, compadre del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Así, Octavio Romero Oropeza pasó de ser un ingeniero agrónomo egresado de una escuela de Tabasco, a ser el poderoso director de Petróleos Mexicanos. Sin embargo, sin saber nada de estas cuestiones, en mucho contribuyó para que la paraestatal llegara a convertirse en el cadáver que es hoy, donde el gobierno se empeña en revivirla a fuerza de como reza un popular refrán: “echarle dinero bueno al malo”.
Según se supo, por instrucciones del solitario inquilino de una finca de Palenque, permaneció en la actual administración y debido a los muchos cuestionamientos que el propio Romero Oropeza fomentó al frente de Pemex, no hubo más que colocarlo al frente del Infonavit, donde se supone que tendría un perfil más bajo y sin mayor relación con la gestión actual, que nunca tuvo muchas ganas de dejarlo en ese compacto círculo.
Pero no pasó mucho tiempo para que el director del Infonavit diera de qué hablar. Tras permanecer en secreto su declaración patrimonial y querer conservarla de esa manera, el director del Infonavit, por órdenes de Palacio Nacional tuvo que hacerla pública, de tal suerte que se pudo comprobar que de ser un modesto ingeniero agrónomo, pasó a ser un hombre con bastantes recursos económicos.
El mismo y muy a su pesar declaró que su patrimonio, que incluye ahorros bancarios por 7.4 millones de pesos, hectáreas con un valor estimado de 6.8 millones de pesos y departamentos, es resultado de 44 años de trabajo tanto en el sector privado como en el público.
De pasada, señaló que es ahora un funcionario al que nunca le han gustado las obras de arte ni las joyas y que ni automóvil tiene y aquí habría que puntualizar que el buen gusto no está reñido con esos accesorios para amasar una buena fortuna.
En abono a su posición de no revelar sus bienes, Romero Oropeza especificó que supuestamente el Infonavit cuenta con reglas distintas a otras dependencias, por lo que no aplica en el caso la Ley General de Responsabilidades Administrativas.
Según se sabe, en los tiempos de la presidencia de Vicente Fox se instrumentó la Ley General de Transparencia y todos los funcionarios del Infonavit, entre otras dependencias, subían a Declaranet sus declaraciones patrimoniales. No era en ese entonces obligatorio pero los funcionarios de aquellas épocas lo hacían por voluntad propia.
A lo mejor la ley a la que Octavio Romero se refiere, es de reciente creación y a él le vino “como anillo al dedo”, porque de otra forma, ¿por qué tanta insistencia en haber tenido reservada, más bien oculta, su declaración patrimonial.
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