Por sus siglas en inglés: Advancing Tools for Human Early Lifecourse Exposome Research and Translation. Este proyecto de investigación concluyó oficialmente en junio de 2025. Fue financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea. Se centró en estudiar el exposoma humano: en evaluar las consecuencias de todos los factores ambientales (contaminación de aire ambiente, del agua, del suelo y los alimentos), químicos y de estilo de vida a los que una persona está expuesta desde la etapa prenatal (concepción) hasta la adolescencia y adultez temprana. A través del seguimiento de 80,000 parejas de madres e hijos en toda Europa, el grupo de decenas de científicos arrojó conclusiones críticas sobre cómo la exposición crónica a las mezclas de contaminantes dañan la salud a largo plazo.
El proyecto demostró que la exposición permanente a mezclas de sustancias perfluoroaquílicas y polifluoroaquílicas (teflón) conocidos como "químicos eternos" está directamente asociada con un mayor riesgo de síndrome metabólico en niños. Esto eleva la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2 al llegar a la adultez. Además, altos niveles de PFAS en la sangre materna durante el embarazo se vincularon con una reducción del crecimiento fetal. El contacto crónico con mezclas de parabenos y ftalatos (comunes en juguetes de plástico, envases de alimentos y productos de cuidado personal) se asoció con un deterioro de la salud general y el sistema endocrino desde la infancia. Las exposiciones prenatales a mezclas de fenoles y contaminantes ambientales demostraron tener una relación directa con problemas de conducta (autismo, retraso mental, hiperactivismo, depresión y agresividad) y trastornos de la atención (síndrome de déficit de atención) en etapas posteriores del crecimiento.
El proyecto dio seguimiento a los efectos del entorno físico y social en los primeros 20 años de vida: se descubrió un vínculo directo entre la contaminación atmosférica y la deficiencia de vitamina D durante el embarazo, afectando el desarrollo respiratorio del bebé. Los niños de entornos económicos más desfavorecidos sufren una mayor carga de co-exposición a contaminantes peligrosos debido a peores condiciones de vivienda y proximidad a zonas industriales. En el lado positivo, ATHLETE identificó factores del exposoma externo que actúan de forma protectora, contra la inflamación: acceso a espacios azules (playas, ríos, lagos). Buena calidad del aire en interiores. Dietas saludables y fuertes lazos sociales (apoyo familiar y comunitario). Estos elementos se asociaron con marcadores biológicos de menor inflamación sistémica y un sistema inmunitario mejor regulado hacia el futuro.
Para evitar que estos reveladores hallazgos se queden solo en papel, el proyecto desarrolló la ATHLETE Exposome Toolbox. Es una plataforma de infraestructura de datos públicos y metodologías estadísticas avanzadas para que científicos, médicos y legisladores de todo el mundo puedan conocer con precisión el impacto de la exposición acumulada a todos estos agentes tóxicos y diseñar políticas que protejan a las poblaciones vulnerables antes de que desarrollen enfermedades crónicas. Enhorabuena.
*Carlos Álvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C. Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático www.carlosalvarezflores.com “X” @calvarezflores