No le demos más vueltas a la tortilla porque ya está lo suficientemente caliente. Ya dejemos de lado la simulación, para ponernos a modo con los "diferentes".
Estos "diferentes" son la misma basura, o incluso peor, pruebas sobran ya a estas alturas, luego de 8 años de este epopeya ¿transformadora?
Una de las grandes promesas de era maravillosa ¿transformación? fue nada más y nada menos que el crecimiento económico, se nos olvida que nos dijeron que bastaba con la llegada del iluminado al poder para que México tuviera un crecimiento económico como nunca en su historia porque la justicia social lo iba a hacer todo, que bastaba con eso.
Incluso prometieron una cifra, dijeron que el PIB iba a crecer al 5% anual y más allá, llegaron a decir que sería hasta de 7%, ¿O acaso mentimos?
El crecimiento económico, así como muchos otros factores más, ha sido un sonado fracaso, un fracasototote, diría Manolo Lapuente.
Explicar las causas es por el momento ocioso, las conocemos a la perfección, y claro que este régimen nunca aceptará su fracaso así es que seguirán echando la culpa al pasado.
Dicen los expertos, los que saben, que para impulsar el crecimiento de largo plazo en el país solo se necesitan 3 cosas: inversión, inversión e inversión.
Hay muchas formas de invertir pero solamente dos vías legales: la inversión privada y la inversión pública.
En el primer caso, salvo las reinversiones que este gobierno cacarea como el gran logro (jajajaja), pues no se ve por dónde porque factores como la reforma judicial con si corte del acordeón, no son precisamente el mejor estímulo para impulsar a los empresarios a invertir más y mejor en México.
Para el segundo caso simple y sencillamente estamos fritos, y lo estamos porque no hay dinero, así de simple.
Y además, el poco que hay, ya está comprometido, para decirlo claro, hoy día 88 centavos de cada peso que recibe el gobierno ya está comprometido o etiquetado como dicen los expertos, para el caso es lo mismo.
Muchos de esos recursos, son incluso para programas sociales, esos con los que se mantiene cautivo el voto.
Entonces ¿así cómo? Si 88 centavos de cada peso que ingresa ya se gastó incluso antes de que llegue a las manos del gobierno, pues para decirlo suavecito y sin malas palabras: estamos fritos.