México llega al último trimestre de 2026 con estabilidad macroeconómica, aunque con un margen de maniobra más reducido frente a posibles presiones externas y fiscales, de acuerdo con un análisis económico con datos disponibles al 18 de septiembre.
El reporte señala que la economía no presenta los principales indicadores asociados con una crisis macroeconómica, mientras que la inflación se mantiene cercana al objetivo, el sistema financiero conserva estabilidad, la deuda soberana mantiene grado de inversión, el desempleo permanece bajo y las remesas continúan aportando recursos a los hogares.
Durante el segundo trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 1.4 por ciento respecto al trimestre previo y 1.9 por ciento a tasa anual. Para el conjunto del año, Banco de México contempla un crecimiento de entre 1.0 y 2.0 por ciento.
La inflación general se ubicó en 3.26 por ciento en agosto, mientras que la subyacente fue de 3.88 por ciento. La tasa de interés de referencia permaneció en 6.50 por ciento al 17 de septiembre.
El mercado laboral también mostró resistencia, con una tasa de desempleo de 2.7 por ciento en julio. En tanto, la inversión fija aumentó 5.9 por ciento anual en junio, mientras que las remesas sumaron 36 mil 350 millones de dólares entre enero y julio, un incremento de 3.1 por ciento frente al mismo periodo de 2025.
No obstante, el documento identifica presiones relacionadas con las condiciones fiscales, las recientes acciones de las agencias calificadoras, la situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex), el incremento de los precios internacionales de los combustibles y la incertidumbre vinculada con las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos.
En materia fiscal, México conserva el grado de inversión, aunque Moody’s redujo en mayo la calificación soberana a Baa3 y cambió su perspectiva de negativa a estable. Por su parte, S&P Global Ratings mantuvo las calificaciones BBB para deuda en moneda extranjera y BBB+ para moneda local, pero modificó la perspectiva a negativa. Entre los factores señalados estuvieron el bajo crecimiento, la consolidación fiscal gradual, el aumento de la deuda y de los costos financieros, así como el apoyo gubernamental a Pemex y CFE.
Para 2027, el Paquete Económico contempla un Requerimiento Financiero del Sector Público equivalente a 3.9 por ciento del PIB, crecimiento económico de entre 1.5 y 2.5 por ciento, inflación anual de 3 por ciento y un Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público cercano a 55 por ciento del PIB.
Respecto a Pemex, el reporte destaca una reducción de su deuda financiera a 77 mil 500 millones de dólares al 30 de junio, 9.1 por ciento menos respecto al cierre de 2025. Sin embargo, señala que el desempeño de las refinerías continúa representando una vulnerabilidad, debido a la relevancia de las importaciones de combustibles.
En el ámbito comercial, México y Estados Unidos mantienen negociaciones relacionadas con la revisión conjunta del T-MEC, con temas que incluyen automóviles, acero y aluminio, reglas de origen, agricultura, seguridad económica, asuntos laborales y pagos electrónicos. La integración manufacturera y logística con Estados Unidos continúa siendo un elemento relevante para la economía mexicana, aunque también representa un canal de transmisión ante eventuales cambios arancelarios o regulatorios.
El análisis también identifica oportunidades potenciales en manufactura, sector automotriz, infraestructura, energía, consumo y servicios financieros, al tiempo que señala como factores de atención el crecimiento moderado, los costos de financiamiento, la situación de Pemex, la disponibilidad energética y la evolución de las negociaciones comerciales con Estados Unidos.
En conjunto, el reporte describe una economía mexicana que conserva estabilidad y diversos factores de respaldo, pero que dispone de un margen más limitado para absorber presiones simultáneas relacionadas con el crecimiento, las finanzas públicas, Pemex, los precios energéticos y la relación comercial con Estados Unidos.