Claudia Bolaños
El reporte Geografías de la crueldad, elaborado por el Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana en conjunto con el Seminario sobre Violencia y Paz, de El Colegio de México, y México Evalúa, advierte que la violencia en México no puede entenderse únicamente a partir de cifras delictivas, sino como un sistema complejo que articula múltiples formas de agresión en distintos territorios.
El documento "Gaografías de la crueldad" sostiene que los gobiernos han confundido la medición de delitos con la construcción de paz, al centrarse en estadísticas sin atender la función social de la violencia ni los mecanismos que la producen.
Entre los hallazgos, se señala que la violencia opera como un entramado que incluye homicidios, desapariciones, desplazamientos forzados, feminicidios, reclutamiento criminal y la existencia de fosas clandestinas, fenómenos que no pueden analizarse de manera aislada.
El informe también destaca que la violencia contra niñas, niños y jóvenes alcanzó niveles superiores a los de países en conflicto armado, lo que refleja la gravedad del fenómeno en el país.
Asimismo, documenta el crecimiento del desplazamiento interno forzado, con miles de personas obligadas a abandonar sus hogares por la acción del crimen organizado en diversas entidades.
Otro punto central es la violencia dirigida contra actores clave para la construcción de paz, como periodistas, activistas, académicos y colectivos de víctimas, cuyo ataque responde a una lógica de desarticulación social más que a hechos aislados.
El reporte también advierte sobre el deterioro institucional y las limitaciones de los datos oficiales, al señalar que las cifras de homicidio no reflejan plenamente la magnitud de la violencia, debido a anomalías y posibles manipulaciones estadísticas.
Finalmente, plantea que la violencia debe analizarse como un sistema territorial donde influyen factores como la desigualdad, el control criminal de zonas específicas y la falta de políticas efectivas de prevención, lo que impide reducir de manera sostenida la violencia en el país.