La decisión del gobierno federal de retirar el impuesto a los videojuegos cerró un conflicto con la comunidad gamer, pero dejó pendiente el debate sobre el reconocimiento legal de los deportes electrónicos como disciplina deportiva en México. Legisladores de Movimiento Ciudadano advirtieron que la medida fiscal anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum debe acompañarse de políticas públicas que fortalezcan una industria con creciente impacto económico y cultural.
La diputada Laura Ballesteros señaló que el intento de gravar los videojuegos reflejó una visión limitada del fenómeno digital y subrayó que, mientras no exista un marco jurídico, los e-sports continuarán operando sin reglas claras ni respaldo institucional. “Eliminar el impuesto fue necesario, pero falta reconocer a los deportes electrónicos como una realidad deportiva y económica”, afirmó.
México se ha consolidado como líder en el mercado de videojuegos en América Latina y ocupa el décimo lugar mundial, con más de 76 millones de jugadores activos y una derrama económica superior a los 2 mil 300 millones de dólares anuales, según el informe Game On: el auge del gaming en México (2025), elaborado por Endeavor México y Banco Santander.
Ante este panorama, Movimiento Ciudadano presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Cultura Física y Deporte con el fin de incluir a los e-sports como modalidad deportiva. La propuesta fue impulsada por Ballesteros Mancilla junto con las diputadas Iraís Reyes y Paola Longoria, además del diputado Miguel Sánchez, quienes buscan establecer una regulación progresiva e integrar los deportes electrónicos en las políticas nacionales del deporte.
La experiencia internacional muestra que países como Corea del Sur, Francia y China ya han otorgado reconocimiento legal a los e-sports, creando esquemas de profesionalización y estructuras de apoyo institucional. En contraste, México aún carece de un marco normativo que respalde a esta industria.
Las cifras globales refuerzan la magnitud del fenómeno: el mercado mundial de videojuegos alcanzaría en 2025 un valor cercano a los 188 mil 900 millones de dólares, mientras que en América Latina existen más de 325 millones de gamers. De ellos, 122 millones son espectadores activos de e-sports y 30 millones participan de manera competitiva o semiprofesional. Proyecciones de Future Market Insight Inc. anticipan que el sector crecerá a una tasa anual superior al 21 por ciento en la próxima década.
Ballesteros enfatizó que los deportes electrónicos no deben seguir siendo vistos únicamente como entretenimiento, sino como un fenómeno social que redefine la convivencia, la identidad juvenil y la cultura digital. En ese sentido, llamó al Estado a asumir su papel regulador y dar el siguiente paso tras la cancelación del impuesto.