Guerrero se ubicó como la entidad con mayor número de fosas clandestinas documentadas en México durante el periodo de 2006 a 2024, de acuerdo con un informe del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana.
El estudio, titulado Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006-2024), señala que durante los últimos tres sexenios se identificaron 3 mil 516 fosas clandestinas y 8 mil 341 cuerpos a partir de información obtenida de registros oficiales y reportes periodísticos.
Guerrero encabezó el registro con 416 fosas, seguido de Veracruz con 400, Sonora con 381, Guanajuato con 294 y Jalisco con 263. En conjunto, estas cinco entidades concentraron la mitad de los hallazgos documentados mediante información periodística.
A nivel municipal, Acapulco ocupó el primer lugar nacional con 189 fosas clandestinas, seguido de Tecomán, Colima, con 184; Hermosillo, Sonora, con 110; Veracruz, Veracruz, con 101, y Juárez, Chihuahua, con 96. Estos cinco municipios reunieron 19 por ciento de los hallazgos registrados en el país.
En Guerrero, las 189 fosas localizadas en Acapulco representaron 45 por ciento del total documentado en la entidad. El municipio también figura entre los lugares con mayor número de cuerpos exhumados, con 288 casos, solo por debajo de Durango, Durango, y Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.
El informe advierte que la presencia de fosas clandestinas no se limita a las entidades que encabezan las estadísticas. Entre 2022 y 2024 se identificó al menos una fosa en cada uno de los 32 estados del país. Además de los cinco primeros lugares, destacan Colima, Chihuahua, Sinaloa, Michoacán y Tamaulipas por el número de hallazgos documentados.
El análisis también muestra cambios en la distribución geográfica de los hallazgos a lo largo de los tres periodos de gobierno estudiados. Durante el sexenio de Felipe Calderón, los registros se concentraron principalmente en estados del norte; posteriormente, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, Veracruz, Guerrero y Jalisco reunieron buena parte de los casos, mientras que durante la administración de Andrés Manuel López Obrador destacaron entidades del Pacífico y el Bajío.
De acuerdo con el estudio, los registros de las fiscalías contabilizaron una cifra mayor de fosas que la información periodística, aunque los medios reportaron un número superior de cuerpos recuperados. El informe señala además que existen diferencias importantes entre los datos oficiales y los hallazgos documentados públicamente en distintas entidades.
La investigación también identifica que los predios, inmuebles privados y caminos representan 73 por ciento de los espacios donde fueron documentadas fosas mediante información periodística. El resto corresponde a zonas montañosas, ejidos, cuerpos de agua, terrenos de cultivo y pozos.
El documento destaca además la existencia de miles de restos humanos que permanecen sin identificar y plantea la necesidad de contar con registros especializados y actualizados que permitan dar seguimiento a los restos después de su exhumación.
La información se presenta en un contexto en el que México registra más de 135 mil personas desaparecidas, mientras familias y colectivos de búsqueda continúan realizando labores para localizar a sus seres queridos.