Productores de amaranto de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta llevaron este viernes sus cosechas al Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, para inaugurar una feria inédita que busca rescatar el valor histórico, cultural y alimentario de esta semilla prehispánica de más de 4 mil años.
Durante la apertura, representantes del gremio señalaron que el encuentro es un acto de justicia histórica para un cultivo perseguido en la época colonial por su vínculo con rituales indígenas. “La semilla guarda en cada grano historia, nutrición y esperanza”, expresó la productora Atziri Itzayana, quien destacó la importancia de garantizar el relevo generacional en los terrenos de siembra.
El amaranto es considerado un pilar socioecológico para la capital, clave en la soberanía alimentaria, la recarga de acuíferos y la preservación de la biodiversidad. Sin embargo, enfrenta amenazas por la urbanización y la presión inmobiliaria sobre el suelo de conservación.
Autoridades de Cultura, Turismo y Desarrollo Económico participaron en la inauguración. Humberto Adam Peña Fuentes, encargado de Desarrollo Rural, propuso duplicar las 85 hectáreas actuales de cultivo y resaltó la resistencia del grano frente a crisis hídricas y el cambio climático. Por su parte, el secretario de Gobierno, César Cravioto, anunció que la feria permanecerá cinco días en la explanada y subrayó que apoyar a las familias campesinas es esencial para frenar el avance de la mancha urbana.