La desaparición de María Adela Morales Correa dio un giro luego de que la joven de 26 años reapareciera públicamente y asegurara que nunca fue víctima de secuestro, sino que su ingreso a un hospital psiquiátrico fue voluntario tras un intento de suicidio.
Durante una conferencia de prensa, la arquitecta originaria de Chetumal afirmó que permaneció 21 días internada en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz por decisión propia y rechazó haber sido retenida en contra de su voluntad. Su versión contradice las declaraciones previas de su madre, quien había denunciado su desaparición e incluso planteado la posibilidad de delitos como trata de personas.
Morales Correa también señaló que durante su estancia pidió no tener contacto con su madre, decisión que, aseguró, fue respetada tanto por el personal médico como por las autoridades. Además, acusó a su madre de presuntos abusos físicos y emocionales, lo que añade un nuevo elemento al caso que en días recientes había generado incertidumbre por su paradero.
El caso ha estado marcado por versiones encontradas desde que fue reportada como desaparecida, lo que ha generado cuestionamientos sobre lo ocurrido y sobre el manejo de la información en torno a su situación personal y familiar.