Claudia Bolaños
En México no hay un problema grave de fentanilo, pero sí del consumo de metanfetaminas, incluso por encima del alcohol, mismos que tienen su base en problemas sociales y emocionales, indicó el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell.
Al presentar la sección el pulso de la salud, en la conferencia matutina de la Presidencia, en Palacio Nacional, aseguró que "en México no hay un problema grave de fentanilo, ni queremos que ocurra, por ello la prevención".
Sin embargo, al hablar de las metanfetaminas, dijo que sí hay un problema grave y desde hace varios años, desde 2015 y disparándose en 2017 en su consumo, incluso por encima del alcohol, y detrás de esta adicción hay un problema social de exclusión, décadas de migración y pérdidas de alternativas, sobre todo de la juventud. Esas condiciones las han aprovechado las bandas criminales contra las personas que buscan un significado de pertenencia.
En cuanto al otro componente: lo emocional, se da porque hay dolor y traumas psicológicos de vivencias muy intensas, relacionadas con la violencia y abuso, lo que muchas veces puede ocurrir en el seno familiar, comunitario o experiencias de vida en general.
Esta situación puede generar un deterioro social y aumento de la violencia.
El experto dijo que la depresión y la afección encuentran esta falsa puerta en las drogas.
Las metanfetaminas son sustancias estimulantes del sistema nervioso, son derivados químicos sumamente adictivos que afectan el cerebro y otras partes del cuerpo, que antes fueron utilizadas por algunas situaciones como la falta de concentración, pérdida de peso y otras situaciones de salud, añadió.
En la calle se pueden ubicar a las metanfetaminas con los nombres de cristal, crico, azul, hielo, anfeta, meta ice y speed, en presentaciones de cristales o piedras blancas azulosas otras lúcidas polvo blanco y tabletas, también se puede consumir de manera inyectada, ingerida, inhalada y fumada.
Entre sus efectos, el subsecretario enumeró que quita el sueño, disminuye el apetito, respiración rápida, latidos irregulares, y causa euforia, adicciones o dependencia, problemas de memoria y un golpe de calor a largo plazo, pérdida de peso excesiva, fatiga, problemas dentales graves por la afectación a la microcirculación, ansiedad y depresión grave, psicosis, complicaciones del corazón, aumento de la violencia y la muerte.
Este consumo inició en 2013, en el Noroeste en Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Durango y luego se desplazó en casi todo el territorio nacional.
La mitad, 46%, de los consumidores iniciaron su consumo, entre los 18 y los 25 años y hay más riesgo de consumirlas. Antes de los 21 años se dio el consumo de tabaco alcohol o marihuana.
Mencionó que hay mucha oferta, porque se producen en laboratorios clandestinos, y la colocación de la droga empieza y termina rápido, ya que las personas buscan volverla a consumi,r generando la adicción de manera pronta.
Para quien necesite atención, puede comunicarse a la Línea de la vida, al número 800 911 2000, donde se da asesoría a familiares y amistades, así como a la propia persona con la adicción.