Naomi Osaka puso fin al intento de Serena Williams de conseguir su título 24 del Grand Slam, con una victoria por 6-3 y 6-4 que le dio un puesto en su segunda final del Abierto de Australia y dejó llorando a la estadounidense.
En la revancha de su tumultuosa definición del Abierto de Estados Unidos de 2018, Osaka subrayó su estatus como la nueva reina del tenis femenino y se empapó de los vítores del público del Rod Laver Arena cuando los aficionados volvieron a las gradas en Melbourne tras un cierre de cinco días.
"Siempre es un honor jugar contra ella y no quería salir muy mal parada. Sólo quería dar lo mejor de mí", dijo Osaka tras su partido de 75 minutos. "Yo era una niña pequeña que la veía jugar y estar en la pista jugando contra ella es un sueño".
Osaka, campeona en 2019, enfrentará a Jennifer Brady, que se aseguró de que hubiera al menos una estadounidense en la final después de vencer por 6-4, 3-6 y 6-4 a Karolina Muchova en la otra semifinal del jueves.
Será una revancha de la semifinal del Abierto de Estados Unidos del año pasado, en la que Osaka se impuso a Brady en tres sets de camino a su tercer título en un Grand Slam.
En tanto, Williams salió llorando tras un partido plagado de errores y con un signo de interrogación sobre su futuro.
La tenista de 39 años, que regresó a la gira en 2018 después de alejarse del tenis para dar a luz a su hija Alexis Olympia, cortó su rueda de prensa posterior al partido cuando se quebró después de una pregunta.
"Tuve tantas oportunidades (...), cometí demasiados errores allí y errores fáciles", indicó la estadounidense. "No es como (...) Estaba en la carrera o algo así. Fueron muchos errores".
El intento de récord de Williams terminó en otra decepción, después de haber llegado a las finales de cuatro Grand Slams desde su última corona importante en el Abierto de Australia en 2017.
Con información de Reuters