AFP
El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió "tolerancia cero" contra los pirómanos después de que su país se viera afectado por incendios forestales que han arrasado miles de hectáreas.
Decenas de personas han sido detenidas en todo el país por provocar fuegos de manera intencional o accidental en el contexto de múltiples olas de calor intenso desde mayo que han agravado la sequía.
Unas 35.000 hectáreas se han visto afectadas por los incendios, más que durante toda la temporada de conflagraciones de 2025, según las autoridades.
Francia "nunca se había enfrentado a tantos incendios en todo el país desde el final de la Segunda Guerra Mundial", afirmó Macron durante una visita al histórico bosque de Fontainebleau, cerca de París, donde más de 2.000 hectáreas quedaron destruidas por el fuego desde el 5 de julio.
"Aquí, como en todas partes de Francia, habrá cero tolerancia" con los responsables de causar incendios, añadió el mandatario.
Unas mil personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares mientras los incendios se propagaban en el bosque, a unos 60 kilómetros al sureste de París.
Varias personas han sido detenidas en relación con el incidente.
Dos trabajadores de una empresa constructora fueron acusados el jueves y puestos bajo supervisión judicial por provocar involuntariamente el primer incendio en Fontainebleau, del cual se ha quemado casi una décima parte desde el domingo.
Se cree que las chispas generadas por maquinaria utilizada en unas obras de reparación en la autopista principal A6, que conecta la capital con el sureste y bordea el bosque, desataron las llamas.
Los dos obreros fueron señalados de "destrucción involuntaria por incendio (...) como resultado del incumplimiento de una obligación de seguridad o precaución", mientras que al gerente de la empresa se le ha otorgado la condición de testigo asistido, informó la fiscal de Fontainebleau a la AFP.
Los tres serán llevados ante un juez de instrucción por sospechas de destrucción involuntaria mediante incendio por incumplimiento de las obligaciones de seguridad.
Unos 950 bomberos seguían trabajando el jueves para intentar extinguir el fuego.
El miércoles, dos jóvenes de 18 años, uno de ellos bombero voluntario, sospechosos de haber provocado intencionadamente incendios en otros dos lugares de la zona, fueron imputados y puestos bajo custodia.