Tras el asesinato de un paramédico en Culiacán, la Cruz Roja Mexicana suspendió temporalmente sus servicios de emergencia en varias delegaciones de Sinaloa, como medida de protesta y para proteger al personal ante la creciente violencia que enfrenta el gremio.
La víctima fue identificada como José Ramón, un joven voluntario de 23 años que laboraba en la delegación Culiacán. Según los primeros reportes, fue interceptado por sujetos armados cuando circulaba en una ambulancia en la colonia Infonavit Barrancos. Los atacantes le dispararon en múltiples ocasiones, provocándole la muerte en el lugar.
La agresión ocurrió la madrugada del lunes y generó una inmediata reacción de la institución, que anunció la suspensión del servicio de ambulancias en las zonas de Culiacán, Navolato, Guamúchil y Mazatlán, en lo que calificaron como un acto de solidaridad y protesta ante la falta de garantías para operar con seguridad.
La delegación estatal de Cruz Roja condenó el asesinato y exigió a las autoridades una investigación a fondo para esclarecer el crimen y castigar a los responsables. Asimismo, hicieron un llamado urgente a reforzar la seguridad del personal de emergencias, quienes frecuentemente arriesgan sus vidas en zonas de alto riesgo.
“Lamentamos profundamente este hecho. José Ramón era un joven comprometido con su comunidad, y no es justo que quienes ayudan a salvar vidas terminen siendo víctimas de la violencia”, señaló la institución en un comunicado oficial.
Organizaciones civiles y usuarios en redes sociales también expresaron su indignación por el homicidio y respaldaron la decisión de la Cruz Roja de suspender actividades, al considerar que es un reflejo de la falta de condiciones para que los socorristas realicen su labor sin temor.
Hasta el momento, las autoridades no han dado detalles sobre posibles líneas de investigación ni han informado sobre detenidos. La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación por homicidio doloso y aseguró que se priorizará este caso por tratarse de un ataque directo a personal de salud.
Este nuevo episodio de violencia se suma a una serie de hechos delictivos que han afectado a diversos sectores en Sinaloa, especialmente en Culiacán, donde el crimen organizado mantiene una fuerte presencia.
El caso reaviva el debate sobre la protección de personal médico y de emergencia en zonas donde la delincuencia organizada ha establecido territorios de alto riesgo, lo que pone en entredicho la capacidad de respuesta ante situaciones de urgencia médica.