La intervención urbana impulsada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, que ha llenado de color morado y figuras de ajolotes distintos espacios de la capital, ha generado cuestionamientos de especialistas, quienes consideran que carece de una estrategia clara de imagen urbana.
A un mes del Mundial de Futbol 2026, esta iniciativa —denominada “ajolotización”— se ha extendido a puentes peatonales, luminarias, transporte público e infraestructura vial en la Ciudad de México. Sin embargo, expertos en urbanismo advierten que estas intervenciones no parecen responder a lineamientos definidos o a un plan integral que dé coherencia a la identidad visual de la ciudad.
Carlos Corral, secretario de la Asociación Mexicana de Urbanistas, señaló que las grandes ciudades suelen contar con manuales de imagen urbana que orientan el diseño del mobiliario y fortalecen el sentido de pertenencia, algo que —afirmó— no se observa en este caso. Además, cuestionó si el uso de estos elementos responde a una identidad institucional o a fines de promoción política.
En el mismo sentido, Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, consideró que la prioridad debería centrarse en mejorar la movilidad y la calidad del transporte público, más que en aspectos estéticos como colores o símbolos.
La estrategia del gobierno capitalino ha convertido al ajolote en un elemento predominante en el paisaje urbano, lo que ha llevado a algunos a referirse a la ciudad como “ajolotitlán”. No obstante, las críticas apuntan a que, sin una planeación estructurada, estas acciones podrían resultar insuficientes para consolidar una imagen