El Templo de Quetzalcóatl, también conocido como la Pirámide de la Serpiente Emplumada, en la zona arqueológica de Teotihuacán, presenta un avanzado deterioro derivado de factores ambientales como la humedad, el viento y la radiación solar, situación que ha generado preocupación entre especialistas por el estado de conservación del inmueble histórico.
Desde 2022 se planteó la necesidad de instalar una techumbre para proteger la estructura prehispánica. En ese momento, autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron que el proyecto arquitectónico sería desarrollado por el despacho Dos Puntos Arquitectura y que se buscaría reunir cerca de 50 millones de pesos para llevar a cabo las obras de protección.
Posteriormente, en 2023, se impulsó la campaña “Salvemos la Pirámide de la Serpiente Emplumada” con el objetivo de recaudar recursos mediante donaciones; sin embargo, hasta ahora los trabajos no han iniciado y tampoco se han dado a conocer avances sobre el uso de los fondos obtenidos.
El arqueólogo Sergio Gómez Chávez, quien integró la comisión encargada de analizar las acciones de conservación, señaló que abandonó el grupo debido a diferencias con el proyecto seleccionado, al considerar que se priorizaron aspectos económicos por encima de criterios técnicos especializados para preservar el monumento.
La Pirámide de la Serpiente Emplumada es una de las edificaciones más representativas de Teotihuacán y destaca por las esculturas relacionadas con la deidad de la serpiente emplumada, símbolo fundamental de las culturas mesoamericanas. Especialistas advierten que el desgaste continúa avanzando debido a las condiciones climáticas y al paso del tiempo.